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Archive for the ‘01. Argentina’ Category

Economía política

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Por Aldo Ferrer *

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El 5 de agosto de 2014, en ocasión de la recepción de la distinción que me confirió la Legislatura porteña, como Personalidad Destacada de la Ciencia, presenté algunas ideas que resumo en las líneas siguientes.

La economía es la rama de las ciencias sociales que se ocupa de la producción, el comercio y el dinero y de las políticas que determinan la distribución, del ingreso y la riqueza, entre países y sectores sociales. Por eso, los economistas clásicos la definían como “economía política”. En efecto, la política es un componente esencial de la disciplina.

La economía es un campo privilegiado del conflicto de ideas, intereses y valores en juego, dentro de cada país y en el orden mundial. El conflicto se expresa en el análisis de todos los problemas económicos y en las políticas aplicadas para enfrentarlos. Las ideas dominantes conforman teorías, paradigmas, que fundamentan las políticas que determinan la distribución del ingreso y la riqueza, en definitiva, del poder.

En la actualidad existen dos corrientes dominantes en la ciencia económica. Por una parte, el neoliberalismo, según el cual todas las cuestiones fundamentales de la producción, el comercio y el dinero tienen lugar en el orden global, en un mundo sin Estados ni fronteras, librado al libre juego de las fuerzas del mercado. El sustento de esta visión radica en los intereses corporativos transnacionales y, fundamentalmente, en la financiarización, es decir, la hegemonía del mundo del dinero sobre la economía real, en el capitalismo contemporáneo. Por otra parte, la visión histórico política que vincula las fuerzas del mercado con las políticas públicas y, por lo tanto, admite la posibilidad de constituir, en un sendero histórico, economías nacionales autodeterminadas dentro del orden global.

En la Argentina están presentes estas dos corrientes de la economía que, se expresan, en visiones contrapuestas del lugar que el país ocupa en el orden mundial. Para el neoliberalismo, la economía argentina es inevitablemente un segmento, un apéndice, del mercado mundial, organizada y conducida por los actores dominantes de la esfera transnacional. Desde esta perspectiva, la política económica óptima consiste en transmitir señales amistosas a los mercados para atraer capitales y ubicarnos en el lugar marginal que nos corresponde, dentro de la división internacional del trabajo. Por el contrario, para la visión histórico política, la economía argentina es un sistema vinculado con el mundo a partir de un proyecto nacional, autodeterminado por una política económica generadora de ventajas competitivas dinámicas, fundadas en la ciencia, la tecnología y la industrialización. Sobre estas bases, es posible construir una posición simétrica, no periférica, respecto de la división internacional del trabajo y los centros de poder dominantes en el orden mundial.

A partir de estas visiones, surgen respuestas opuestas a todos los problemas de la economía argentina. Entre ellos la relación Estado/mercado, fuentes del financiamiento, asignación de los recursos, distribución del ingreso y, recientemente, los buitres.

Para la visión neoliberal el Estado no debe intervenir para regular las fuerzas del mercado. El financiamiento descansa esencialmente en el crédito externo y la inversión extranjera. La asignación de los recursos refleja las ventajas comparativas estáticas basadas en los recursos naturales y los bajos salarios. La distribución del ingreso refleja la oferta y demanda de trabajo.

Para la visión histórico política el Estado debe orientar los recursos para conformar una estructura productiva avanzada y compleja, generadora de ventajas competitivas dinámicas basadas en la ciencia y el tecnología. El financiamiento descansa esencialmente en el ahorro interno y el protagonismo de las empresas nacionales, con el aporte complementario, no sustitutivo, del crédito externo y la inversión extranjera. La distribución del ingreso se funda en la expansión del empleo a niveles crecientes de productividad y las políticas de educación, salud, hábitat e inclusión social.

Respecto de los buitres, la oposición entre los dos enfoques es emblemática. El neoliberal propone aceptar el fallo del juez Griesa para evitar el derrumbe de la economía argentina y generar un flujo de dólares e inversiones que resolverían los problemas del país. Es decir, pronósticos basados en la expresión de deseos e inverificables en la realidad. El histórico político propone que los principales problemas son la inflación, la fuga de capitales, la recesión, la transformación productiva, la fortaleza fiscal, todos planteados de frontera para adentro. Afirma, asimismo, que la posición negociadora argentina se funda en la solvencia del Estado y del sistema financiero. Sobre estas bases, es conveniente buscar un acuerdo, compatible con el interés del país, aceptando la posibilidad de la prolongación del conflicto, que no provocaría ningún descalabro en el país. En resumen, los buitres son un problema marginal de la situación actual de la economía argentina. Por otra parte, la demanda de los buitres ha merecido la crítica generalizada en los foros internacionales.

Como lo revelan la crisis mundial y nuestro descalabro del 2001, el enfoque neoliberal ha fracasado. Sin embargo, continúa ejerciendo influencia en las antiguas economías industriales del Atlántico Norte y en grupos importantes de la opinión pública de nuestro país. Las próximas elecciones presidenciales son un espacio privilegiado para debatir estos problemas y el rumbo futuro de la economía argentina.

Se trata de encontrar el buen camino en democracia, dentro de la economía de mercado y de un orden mundial cargado de amenazas y oportunidades. Cuanto más fuerte sea la cohesión social, la impronta nacional de los liderazgos, la solidez de la democracia y el vigor del pensamiento crítico, es decir, la densidad nacional, mejores serán nuestras respuestas y el futuro del país.

* Profesor Emérito. Universidad de Buenos Aires.

Página 12, 06.08.14

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La posición de EE.UU.

Por Alfredo Zaiat

El caso de los fondos buitre contra Argentina expone las limitaciones de los gobiernos centrales para regular las finanzas globales, con Estados Unidos como protagonista principal. Cuando estalló la crisis internacional en 2008 se realizó la primera cumbre de presidentes del G-20, con las potencias desesperadas por el riesgo de una debacle global. El diagnóstico en ése y el siguiente encuentro fue que existía un problema sistémico y la manera de solucionarlo era a través de la creación de mecanismos de coordinación y de regulación para frenar el descontrol de los mercados financieros globales. Así quedó expresado en los respectivos documentos finales, críticos de la forma en que estaba funcionando el sistema mencionando especialmente el accionar de las calificadoras de riesgo. En la última cumbre presidencial se incluyó también una observación al despliegue de las guaridas (paraísos) fiscales. Hubo una promesa de impulsar reformas en los mercados financieros. Poco y nada se avanzó en ese sentido. Pese a la estruendosa crisis internacional que transita su séptimo año, precipitada por la existencia de un mercado globalizado y desregulado, cualquier intento de cambio para mejorar y aumentar la supervisión del sistema fue neutralizado. Estados Unidos ha estado acompañando la retórica reformista aunque moderando el contenido y a la vez frenando los intentos de una mayor regulación. El mismo recorrido se detecta frente al accionar de los fondos buitre, cuestionado por organismos políticos y financieros internacionales e incluso por gobiernos de países centrales. Estados Unidos reitera en ese tema su comportamiento ambiguo en el G-20, que en los hechos termina avalando el vuelo de los buitres.

En la administración Obama existen diferencias en la lectura sobre los buitres entre funcionarios del Departamento del Tesoro y del Estado. La pelea entre demócratas y republicanos en el Congreso suma ingredientes a la tensión que provoca ese tipo de fondos. Pero en la práctica, ya sea por limitaciones políticas, acorralado por la derecha republicana, o ideológicas, por el endiosamiento de las reglas de funcionamiento del mercado financiero, el gobierno de Estados Unidos no se animó a ejercer una posición firme frente a fondos de inversión especializados en litigar por deudas soberanas colapsadas.

En el documento final de los jóvenes del G-20, reunidos en la última cumbre presidencial realizada en San Petersburgo, Rusia, en septiembre del año pasado, se instaba a sus líderes políticos a incluir el tema de los fondos buitre. Propusieron condenarlos por ser un potencial peligro para futuras reestructuraciones de deudas. Estados Unidos vetó esa parte de la declaración.

En el Fondo Monetario Internacional existe mucha preocupación por el riesgo sistémico del fallo a favor de los buitres, inquietud expresada en declaraciones de su titular, Christine Lagarde, como también en documentos técnicos del organismo. El interés manifestado por el Fondo no es por simpatía hacia la Argentina, sino por las consecuencias negativas que prevé para futuras reestructuraciones de deuda. En ese organismo multilateral Estados Unidos ejerce un poder categórico en materia política. Pese a las prevenciones de sus autoridades y economistas, el gobierno de Obama le indicó al FMI que no se presente como amicus curiae ante la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos para respaldar la posición argentina.

Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigación en Economía y Política en Washington, escribió en Página/12, el martes pasado, que “al contrario de Francia, Brasil, México y el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, el gobierno estadounidense no presentó un escrito en calidad de amicus curiae ante la Corte Suprema, a pesar de haberlo hecho en el caso de apelación. Y aquí está el gran misterio, tampoco lo hizo el FMI, incluso cuando en ocasiones anteriores había expresado públicamente su preocupación por el impacto de esa decisión”. Estados Unidos bloqueó la posición del Fondo contra los buitres.

La convocatoria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) a una reunión urgente de consulta de cancilleres, que se desarrolló anteayer, fue aprobada por aclamación, para evitar la votación que hubiera tenido la abstención de Estados Unidos. La delegada de la administración Obama en la OEA, Margarita Riva-Geoghegan, señaló que el caso tramitado en tribunales de su país “es independiente del gobierno de Estados Unidos”, y que el encuentro de cancilleres no debería evaluarse como un acto de “interferencia” sobre decisiones del Poder Judicial de su país. La declaración final tuvo también la abstención de Estados Unidos.

Santiago O’Donnell, autor de dos libros sobre los Wikileaks de la Embajada de Estados Unidos en el país y jefe de la sección Internacionales de este diario, facilitó al autor de esta columna los cables correspondientes al debate abierto entre los miembros del Club de París, en el cual queda expuesta en ese ámbito la posición de Estados Unidos sobre los fondos buitre. O’Donnell explica que, según cables diplomáticos originados por la embajada estadounidense en París publicados por Wikileaks, entre el 2006 y principios del 2010 los representantes de distintos países presentaron diferentes propuestas e iniciativas para regular o limitar la capacidad de los fondos buitre. Pero en todos los casos las iniciativas quedaron truncas o a mitad de camino, ya que los representantes, al evaluar los costos y beneficios, una y otra vez concluyeron con respecto a este tema que lo que más convenía era no hacer nada. El representante de Estados Unidos en el Club de París afirmó en más de una ocasión que lo mejor era mantener el statu quo.

En esos cables diplomáticos, a los fondos buitre se los denomina “acreedores litigiosos”. Como antecedente para entender el bloqueo estadounidense al FMI para ser amicus curiae, el delegado de Estados Unidos en el Club de París afirmó que de poco o nada serviría que los países integrantes de ese grupo de acreedores soberanos se presentaran en la Corte Suprema de su país con ese tipo de escritos a favor de países deudores querellados por los fondos buitre.

Hubo discusiones internas en el Club de París sobre qué decir ante el accionar de los buitres, pero no por el sobrevuelo sobre Argentina, sino sobre los ataques a los denominados países pobres muy endeudados (africanos) seleccionados para una reducción de deuda con esa entidad. Se menciona el caso del fondo buitre Donegal, registrado en las Islas Vírgenes Británicas, propiedad del financista estadounidense Michael Sheehan, contra la República de Zambia, uno de los países más pobres del mundo. Ese fondo había comprado una deuda por 3,2 millones de dólares y reclamó 55 millones en tribunales británicos. Finalmente, en 2007, cobró 15,7 millones, casi 500 por ciento de ganancia, luego de que el juez inglés Andrew Smith ordenara congelar los activos de Zambia en el Reino Unido. Frente a este caso, casi todos los países del Club de París propusieron advertir sobre la “amenaza” buitre, pero Estados Unidos se opuso y el comunicado final fue bien lavado al hablar de “acreedores que no están dispuestos a reestructurar sus acreencias”.

Gran Bretaña planteó en ese ámbito, en 2009, que en su gobierno había comenzado un debate interno sobre un proyecto de ley en contra de fondos buitre. Francia se mostró interesado en la propuesta y consultó a Estados Unidos para definir una acción legal coordinada. El representante estadounidense contestó que avanzar en ese sentido traería problemas legales y políticos significativos, cerrando la discusión.

Los cables de Wikileaks del debate en el Club de París sobre los buitres reflejan que en esos países desarrollados predomina la idea de que el accionar de esos fondos es un tema complejo, que tienen herramientas limitadas para controlarlos y que, en última instancia, litigar y vender deuda en mercados de deuda forma parte del funcionamiento del sistema financiero internacional. Esto se traduce en manifestaciones de preocupación y en pronunciamientos sobre eventuales riesgos sistémicos, pero en los hechos no se hace nada para frenar a los buitres.

Weisbrot señala que la posición de Estados Unidos, en especial la que definió la abstención del FMI como amicus curiae, “puede ser la razón por la cual la Corte Suprema no haya invitado al procurador general de Estados Unidos a que presentara un escrito y finalmente haya decidido no escuchar el caso”. Si es así, la administración Obama, al igual que tribunales estadounidenses, es responsable de las consecuencias de un fallo que concentra el rechazo de países y organismos internacionales.

Esta posición de Estados Unidos permite realizar una mejor lectura de la presentación argentina desplegada el jueves último en la OEA reclamando que “la comunidad internacional actúe” ante el fallo de Griesa a favor de los buitres.

Fuente: Página 12, 05.07.14

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BASTA BUITRES

 

Obligados… a una nueva Vuelta de Obligado

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Por Roberto Páez González *

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En el caso argentino, los “fondos buitre” no eran acreedores de Argentina, sino que compraron títulos que quedaron fuera de la restructuración, esperaron –yendo a juicio- la recuperación de Argentina, con la meta de alcanzar ganancias extraordinarias con el fallo.

No nos cabe duda: además de los intereses inmediatos de los círculos llamados “fondos buitres” existe una voluntad política de domesticar gobiernos para someterlos a una lógica extrema de financiarización e imponer relaciones de vasallazgo a las democracias existentes.

No podemos menos que comprobar con diversos antecedentes que esta lógica se asienta,  al menos en parte, en la connivencia de tribunales como los estadunidenses o en la de organismos de arbitraje de instituciones multilaterales, como el CIADI, etc. que favorecen a empresas en sus litigios con Estados, como ha venido ocurriendo cada vez más a menudo en las últimas décadas.

En el caso argentino, se registra una herencia-rémora del neoliberalismo de la dictadura militar y de los años noventa, constituida en amenaza para la política de desendeudamiento encarada por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Pero ante la crisis de deudas soberanas, también se trata de disuadir a otros países de emplear métodos similares; los capitales especulativos procuran dar la pauta de cómo les iría a España, Grecia, Portugal u otros si lo intentasen.

Reacción de la Presidenta y del Ministerio de economía

CFK vs buitres

Cristina Fernández de Kirchner reaccionó inmediatamente por cadena nacional y explicó con mucha claridad cómo esos títulos fueron comprados a precio basura, por unos 48 millones de dólares y cómo la sentencia del juez Griesa les otorga una rentabilidad superior al 1600% que obligaría al Estado argentino a pagar alrededor de 1500 millones de dólares ahora mismo, poniendo a Argentina en el dilema de no poder pagar este fin de mes al 92% de bonistas que aceptaron la reestructuración de deuda (unos 900 millones de dólares de títulos Discount).

También el ministro Kicillof explicó que el veredicto de Griesa “nos empuja al default” porque además de ese monto, Argentina se vería obligada a pagar a otros tenedores de deuda unos 15.000 millones de dólares, suma superior la mitad de las reservas del Banco Central.

Kicillof dijo: “es por eso que estamos iniciando los pasos para hacer un canje de deuda para pagar en Argentina, bajo legislación argentina”, algo que ya había planteado en agosto de 2013 Cristina Fernández de Kirchner, cuando la Cámara de Apelaciones de Nueva York  avaló la decisión de primera instancia tomada por Griesa.

Por medio de un comunicado de prensa, de ayer, 18 de junio de 2014, el Ministerio de Economía lamentó que “la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de los Estados Unidos” dejara “sin efecto la suspensión (“stay”) de las medidas cautelares pari passu dictadas por el Juez Griesa”.

Después del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el término de 48 horas, esta decisión de la Cámara de Apelaciones cierra el camino a eventuales negociaciones y le impide a Argentina “efectuar el próximo 30 de junio el pago de los cupones de deuda en cumplimiento a sus acreedores reestructurados a menos que, en simultáneo, pague la totalidad de lo reclamado por los fondos buitres (que podría ascender a U$D 15 mil millones).

En efecto, también señala el comunicado que “el levantamiento del “stay” por parte del Segundo Circuito imposibilita así el pago en Nueva York del próximo vencimiento de la deuda reestructurada y muestra la inexistencia de voluntad de negociación en condiciones distintas a las obtenidas en la sentencia dictada por el Juez Griesa.

El comunicado concluye afirmando que “Argentina reitera la voluntad de pago a sus acreedores reestructurados, ya que siempre ha ofrecido pagar bajo las mismas condiciones y en concordancia con la ley del país”.

Hoy. El jefe de Gabinete

Jorge Capitanich puso en tela de juicio que el sistema judicial argentino haya guardado silencio hasta el momento acerca de la exigencia de los fondos buitre que no solo afecta a la reestructuración de la deuda externa, sino también “al desenvolvimiento autónomo del país”. Además, realzó el contraste con el Congreso, donde “con la participación de sus diferentes bloques y aún con diferencias, marcó un sendero de apoyo a la estrategia de negociación argentina, porque esta es una política de Estado”.

Desde luego, la jurisdicción legal de Nueva York en los contratos de deuda, está en la picota. Capitanich respondió que: “Los condicionamientos preexistentes obligaron a reestructurar la deuda en las mejores condiciones posibles”. También se refirió a que, en Estados Unidos, “Argentina ha afrontado 900 causas en todo este tiempo y hemos tenido un asesoramiento jurídico eficaz para evitar la acción decidida de los fondos buitre”.

Trasfondo

Aunque el entramado financiero internacional es muy complejo, parece haber un sector interesado en producir cortocircuitos, sin temor a las consecuencias. Signos, entre otros, podrían ser la brutalidad de dejar a Lehman Brothers caer en quiebra, las recordadas dificultades de Obama para dotarse de un presupuesto, la tozudez extraordinaria en mantener una política neoliberal a ultranza en Europa en torno a las metas de consolidación fiscal, y esta decisión que suma el fallo del juez Griesa, el rechazo de considerar la apelación argentina por parte de La Corte Suprema de Estados Unidos y el levantamiento de la cautelar 48 horas después.

No cabe estimar que se trata solo de los “fondos buitre”, sino que se puede ver en estos hechos el connubio del sector más agresivo de la financierización con los políticos neoconservadores y los neoconservadores enquistados en el sistema judicial norteamericano.

No pueden desconocer que la decisión multiplica el daño porque simultáneamente nuestro país registra las dificultades propias de la restricción externa. Al contrario, la oportunidad forma parte del asedio que se nos intensifica.

Los recientes acuerdos con Repsol y el Club de París, la atenuación del conflicto con el FMI se enmarcan en una globalidad que reconoce la necesidad de nuevas regulaciones, estímulos al crecimiento y al empleo para salir de la crisis.

En lo que nos concierne, estamos obligados a una nueva Vuelta de Obligado.

 

* 19.06.14

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CFK vs buitres

Es un fallo contra el país y los bonistas”

La Corte de Estados Unidos rechazó la demanda argentina y devuelve la causa de los buitres al tribunal de Griesa. La Presidenta, por cadena nacional, respondió que el país mantendrá el compromiso del canje, pero no será “cómplice de un modelo especulativo”.

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Por Raúl Dellatorre

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“Argentina va a cumplir con su deuda reestructurada, no vamos a defoltear nuestra deuda con los bonistas, pero no vamos a aceptar extorsiones: no queremos ser cómplices de aquellos que están dispuestos a hacer negocios sobre la miseria de la gente.” La frase, en lenguaje directo, en tono firme y sereno, la lanzó la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en un mensaje por cadena nacional que dio anoche. “Dirigido a los millones de argentinos que estarán escuchando, pero también al 92 por ciento de nuestros acreedores que adhirieron al canje”, expresó. El mensaje fue la respuesta oficial al fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos rechazando la apelación argentina contra la decisión del juez de Nueva York, que reconoce el derecho de los fondos buitre de reclamar el pago en efectivo del total del valor nominal de los bonos que compraron después del default. La Presidenta anunció que ya instruyó que se instrumente el pago, en este mes, de los próximos vencimientos de deuda por bonos del canje, correspondientes al Discount y el Par, por un total de 930 millones de dólares. Estos pagos podrían hacerse por una plaza distinta a Nueva York, si existiera riesgo de embargo por parte del juez Thomas Griesa.

La Corte Suprema de Estados Unidos informó ayer, a media mañana, en Washington, su rechazó a la petición argentina para que tome en sus manos, en apelación, la causa en la que el juez de distrito de Nueva York, Thomas Griesa, dispuso la obligación de pagarle a NML Capital Ltd y otros fondos de inversión (Aurelius y Blue Angel, entre ellos) una suma de 1300 millones de dólares al contado, como reconocimiento al valor consolidado del precio nominal de los títulos en tenencia de aquéllos, más los intereses y punitorios por el tiempo transcurrido desde el cese de pagos, diciembre de 2001. Griesa había pedido el embargo de cualquier pago que Argentina pudiera intentar hacer, en la plaza de Nueva York, a favor de los demás acreedores de bonos en default, pero que hubieran aceptado el canje por nuevos títulos en 2005, decisión que quedó “en suspenso” por las apelaciones. Ahora, tras el fallo de la Corte rechazando la solicitud argentina, la causa y su ejecución volverían a manos de Griesa.

“Este fallo es contrario no sólo a los intereses de la Argentina, sino también a los del 92 por ciento de los acreedores que creyeron en el país y en la reestructuración de su deuda, y también va en contra del funcionamiento del sistema económico y financiero global”, definió CFK al iniciar su exposición, de 28 minutos. Recordó el apoyo a la posición argentina expresada por Francia, México, Brasil y parlamentarios británicos, que entendieron que se trataba de una causa de carácter global. Sin embargo, más adelante en su discurso aseguró que el fallo en contra de Argentina no la sorprendió. “No es un problema económico, ni siquiera financiero o jurídico” lo que se está definiendo, explicó. El fallo “es la convalidación de un modelo de negocios a escala global, una forma de dominación mundial en base a la especulación, a los negocios con títulos y derivados, para poner de rodillas a los países y a su población: basta que haya gobiernos dispuestos a ceder a las presiones de este poder financiero” para que éste imponga las condiciones en su provecho. Este camino, advirtió, “va a tener consecuencias graves, tragedias inimaginables”.

Por qué buitres

La presidenta argentina recordó que tanto en el país como en muchos otros, inclusive Estados Unidos, existen leyes de quiebra o bancarrrota que facultan a una empresa, en cese de pagos o default, a reestructurar su deuda con el acuerdo de los titulares del 66 por ciento de las acreencias. “Para las deudas soberanas de los países no existe algo así”, recordó, lo cual es aprovechado por algunos fondos especulativos para obtener amplios beneficios comprando “deuda defolteada, de un país que ya dejó de pagar, a precio de bonos basura, porque tienen todo el tiempo del mundo para esperar que ese país se recupere” y exigirle, en un tribunal, una suma varias veces superior a la invertida en su compra. En el caso del fondo buitre NML Capital Ltd, que lidera la demanda contra Argentina en Nueva York, recordó que compró los bonos argentinos después del default de 2001, pagando 48,7 millones de dólares por ellos, y ahora la Justicia neoyorquina le reconoce el derecho al cobro de 832 millones de dólares por los mismos. “Una ganancia de 1600 por ciento en dólares en pocos años; yo creo que ni el crimen organizado consigue esa tasa de retorno en tan poco tiempo”, subrayó.

La Presidenta dimensionó las consecuencias financieras que tendría el cumplimiento efectivo de la pretensión de los fondos buitre recordando que, a valores de hoy, el pago que el juez de Nueva York le ordena a Argentina hacer a favor de NML Capital y demás fondos buitre que intervinieron en el litigio, asciende a unos 1500 millones de dólares. Pero esos fondos, explicó, representan la décima parte del total de bonos que no entraron al canje. Si ese poco más del 7 por ciento de la deuda no canjeada se presentara en los tribunales reclamando igual derecho que el obtenido por estos fondos buitre, Argentina enfrentaría una demanda de alrededor de 15 mil millones de dólares: “Eso es más de la mitad de las reservas internacionales; es absurdo e imposible pretender que un país destine a un solo pago de deuda más de la mitad de sus reservas”, señaló CFK, indicando de inmediato que, “además, si el 92 por ciento que entró en el canje encuentra otro juez que considere, por una cuestión de equidad e igualdad, que es exigible por esos bonistas el pago al contado del valor total de los bonos al momento del default o de su emisión, entonces tendríamos que tanto el acuerdo de canje, como el país, caerían como un castillo de naipes”.

Los orígenes

La Presidenta dedicó un párrafo central de su exposición a historiar el origen y acumulación de la deuda externa, sobre todo su evolución desde el golpe cívico-militar de 1976. “A partir de la última dictadura, la deuda tuvo un crecimiento exponencial, imponiéndole el cepo más extraordinario a la economía argentina”, que quedó expuesto en términos de pobreza y de miseria, desocupación y marginalidad, destrucción del aparato productivo y desintegración nacional. “Creció en dictadura, pero también en tiempos de democracia, durante los ’80 primero y después, en los ’90. Con el llamado régimen de convertibilidad, de la mano de la ficción de que un peso era igual a un dólar, el país se endeudó de manera terrible.”

Cristina Fernández se refirió de inmediato, en modo irónico, a “dos formidables operaciones, que algunos definen como el mayor fraude financiero de la historia: el Blindaje y el Megacanje”, las dos renegociaciones de deuda ejecutadas bajo el gobierno de Fernando de la Rúa (años 2000 y 2001). El primero, recordó, “fue una suerte de pasamanos entre el Fondo Monetario y algunos acreedores, por el cual el primero le prestaba al país supuestamente 40 mil millones de dólares de los que no ingresaba nada”. En cuanto al Megacanje, Cristina Fernández refrescó que fue “una idea propuesta por David Mulford, ex secretario de Tesoro de Estados Unidos”, que había sido convocado por el entonces (año 2001) ministro de Economía Domingo Cavallo. Consistió en el canje de 46 bonos entonces vigentes por otros 5 de nueva emisión, ampliando los beneficios en tasas pero extendiendo los plazos de pago, que abarcaba a una gruesa porción del stock de deuda de aquel momento. Por esta operación, recordó ayer la Presidenta, el país pagó 150 millones de dólares en comisiones, de los cuales se beneficiaron siete bancos y el propio Mulford (cobró unos 20 millones, precisó ayer la jefa de Estado). Algunos de esos bancos eran, a la vez, titular de AFJP que poseían títulos de la deuda anterior y los canjearon por los nuevos. “Los bancos cobraron comisión por colocar deuda que ellos mismos ya tenían en sus propias AFJP”, señaló la Presidenta en su repaso.

“Esta operación le provocó al país un perjuicio de 55 mil millones de dólares; pero esta causa prescribió en la Justicia. ¿Qué significa esto? Que por inactividad de los jueces, de algunos fiscales y camaristas, fueron venciendo los plazos y la causa se cayó. Así logró Mulford su sobreseimiento. Es la forma en que actúan algunos jueces, que contrasta con la celeridad con que intervienen cuando las acciones son contra el Estado”, expresó.

Pocos meses después del Megacanje, en diciembre de 2001, sin posibilidad de cumplimiento, en un país que se achicaba al ritmo de las políticas de ajuste, “se disparó el default de deuda soberana más grande de la historia”, apuntó la Presidenta, “con una deuda que llegaba al 160 por ciento del PBI, una desocupación del 25 por ciento y una pobreza del 50 por ciento”. Fue a partir del 25 de mayo de 2003, al asumir Néstor Kirchner la presidencia, recordó, que se inicia el proceso de renegociación que culmina en el primer canje, y luego continuó la actual mandataria con el segundo canje (2010), los arreglos en el Ciadi y el más reciente acuerdo con el Club de París.

“Nuestra voluntad de pago está más que demostrada. Un gobierno está obligado a tener, además, voluntad de negociación, pero también a saber distinguir una negociación de una extorsión. Argentina va a cumplir con su deuda reestructurada, no vamos a defoltear nuestros compromisos con los bonistas del canje. Antes de fin de mes tenemos vencimientos por unos 900 millones de dólares (749 millones del Discount más 183 millones del bono Par, este último con plazo hasta septiembre) y ya di instrucciones para que se instrumente su cancelación. La vocación de Argentina es pagar sus deudas. Vamos a cumplir con nuestros acreedores, pero no vamos a aceptar extorsiones”, dijo al cerrar su mensaje, cerca de las 22, algo más de 11 horas después de que se conociera el fallo de la Corte Suprema en Washington que sorprendió a los mercados.

Fuente: Página 12, 17.06.14

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Los ricos

Por Alfredo Zaiat

Las elites económicas heredan la riqueza y la concentración del capital es cada vez mayor, porque el retorno de ese patrimonio es superior al crecimiento global de la economía. Este es el postulado central de El capital en el siglo XXI, del economista francés Thomas Piketty, al analizar la evolución del capitalismo en países desarrollados, libro que está provocando un fuerte impacto mundial y fue reseñado hace dos sábados en esta columna. Al siguiente, continuando esa línea analítica para Argentina, se abordó el aspecto de los herederos, el proceso de reproducción de la riqueza y la transformación de las elites económicas en el país a partir de una investigación de Ana Castellani y Gastón Beltrán. Hoy se presenta un estudio sobre Argentina referido a la otra cuestión planteada por Piketty: la participación de los ricos en la distribución del ingreso. Esa investigación tiene la particularidad que forma parte de otra obra de Piketty realizada junto al británico Anthony Barnes Atkinson: Top Incomes. A Global Perspective, publicada por la Universidad de Oxford.

El libro son dos volúmenes y el primero se ocupa de países desarrollados (Francia, Alemania, Países Bajos, Suiza, Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos). El segundo incluye países de Asia y de América latina, sólo representada por Argentina (los autores dicen que hubieran querido incluir a Brasil, pero la información de series estadísticas largas no estaba disponible). Cada capítulo de este último volumen ha sido escrito por una red informal de académicos, estudiantes de doctorado y miembros de institutos de investigación. Son casi 800 páginas que incluyen, además de Argentina, el análisis de los ricos en India, China, Japón, Indonesia, Singapur, Suecia, Finlandia, Noruega, España, Portugal, Italia.

“Los ricos en Argentina en el siglo XX, 1932-2004” es el capítulo del libro de Piketty y Atkinson escrito por Facundo Alvaredo, investigador del Conicet y del Paris School of Economics. En la introducción explica que el uso de la información estadística del impuesto sobre la renta personal –sendero nunca explorado antes en el país, dice–, le permite cubrir un período extenso para llenar un vacío en el análisis de la dinámica a largo plazo de la concentración del ingreso en Argentina. Los muy ricos son el objeto de su investigación. En términos generales, Alvaredo menciona que tradicionalmente Argentina ha sido identificada como una de las economías con menor desigualdad relativa en América latina, a pesar de sus recurrentes crisis económicas. Pero apunta que durante los ochenta y noventa el aumento de la desigualdad en el país ha superado el promedio de América latina.

Las declaraciones del impuesto a los ingresos acumuladas en la administración tributaria son la principal fuente. El impuesto sobre la renta personal se aplicó por primera vez en 1932 (en ese año comienza la investigación con referencias estadísticas de Alvaredo), en respuesta al impacto negativo de la crisis mundial sobre el Presupuesto nacional. Pese a no contar con esa fuente estadística, afirma que entre 1875 y 1914 “fue la época dorada del proceso de desarrollo del país, cuando los ricos propietarios de las grandes estancias de la Pampa construyeron palacios urbanos en Buenos Aires, a imagen y semejanza de aquellos que vieron durante sus viajes a Europa. “Muchos observadores independientes han comentado extensamente sobre la riqueza extrema de los argentinos ricos de comienzos de siglo”, indica. Sin embargo, Alvaredo dice que el origen de la concentración de la riqueza no tiene que ser tratado sólo a partir de la estructura de propiedad de la tierra en la Pampa junto con el favorable patrón de inserción internacional del país, sino que “también fue el resultado de un proceso de construcción no tan pacífica de la nación”. Calcula que “es probable que antes de 1930 la proporción de los ingresos apropiados por los ricos haya sido más alta que el nivel de 1932 (18,7 por ciento para el 1 por ciento de la población) y, probablemente, incluso más alto que el máximo global del 25,9 por ciento en 1943.

El documento precisa que los años de Perón (1946-1955) coinciden con una clara disminución de la participación de los ricos (el grupo del 1 por ciento) en el reparto de la riqueza, que bajó a 15,3 por ciento en 1953. Ese 1 por ciento representa a 119.165 personas. “El gobierno (peronista) se embarcó en una fuerte política redistributiva durante tres años (entre 1946 y 1949), estableciendo las bases para el Estado del Bienestar y el desarrollo de la poderosa clase media que caracterizó al país hasta fines de la década de 1960”, explica. Para agregar que “este es el período en que permaneció en la ‘memoria colectiva’ como la expresión más clara de las políticas económicas del peronismo”. Alvaredo puntualiza que esa mejora no fue provocada por el desarrollo de un sistema de tributación progresivo –“que desempeñó un papel secundario”–, sino que la redistribución fue alcanzada por la ayuda pública directa, la tasa de interés subvencionada, los controles de precios, la política de salario mínimo y el control del comercio exterior.

Alvaredo calculó las pérdidas sufridas por los más ricos durante el peronismo en la participación sobre el ingreso total. El 1 por ciento de la población acomodada bajó de 25,9 a 15,3 por ciento de 1943 a 1953. Los más afectados fueron los más ricos entre los ricos: el 0,1 por ciento superior disminuyó de 11,6 por ciento a 5,1 por ciento y el 0,01 por ciento superior disminuyó del 4,1 por ciento al 1,4 por ciento en el mismo período. También menciona que ese proceso coincidió con una mejora general en términos de distribución del ingreso, como lo indica el hecho de que la participación de los asalariados en el ingreso total aumentó en 8 puntos porcentuales entre 1945 y 1954: la proporción de los salarios sobre el PIB alcanzó un máximo histórico de 50,8 por ciento en 1954, un año antes del golpe militar que depuso a Perón, consigna Alvaredo, tomando como referencia una investigación de la Cepal de Oscar Altimir y Luis Beccaria.

Después de 1955, los ciclos repetidos de expansión y contracción corta, elevada inflación y debilidad institucional fueron lo dominante. En ese período hubo un marcado aumento en la captura del ingreso por parte del top 0,1 por ciento (21.450 personas) y del ultra top 0,01 por ciento (2383 personas) de la población rica. Este último grupo duplicó su participación en la riqueza entre 1953 y 2004.

Entre 1975 y 1980 la desigualdad del ingreso experimentó un fuerte aumento, y esa tendencia creciente continuó, alcanzando un máximo en 1989 (hiperinflación). En términos de crecimiento, Alvaredo define que los ochenta fue la “década perdida”. Para los noventa indica que la política económica de convertibilidad, apertura y privatizaciones no fue neutral en términos de distribución del ingreso. La desigualdad global creció de manera constante en esos años, junto con los niveles de desempleo y pobreza. En ese período, la desigualdad aumentaba durante los años de crecimiento, y aumentaba aún más durante las recesiones, hasta que “la crisis 2001-2002 empujó esos indicadores a niveles sin precedentes”, indica. El 1 por ciento pasó de 12,4 por ciento en 1997 a 16,8 por ciento en 2003, y los muy ricos del 0,01 por ciento duplicaron su participación en el ingreso, al pasar de 1,4 al 2,8 por ciento.

Alvaredo concluye que “la crisis genera una redistribución masiva a favor de los muy ricos, que tienen una parte importante de sus ingresos en moneda extranjera debido a su participación en el comercio internacional”. Siguiendo la guía Piketty, a partir de un ciclo largo de la distribución de la riqueza en Argentina, el estudio de Alvaredo muestra que en los años del primer y segundo peronismo fueron los ricos quienes perdieron participación en el reparto de la torta, lo que permite entender la histórica resistencia de esos sectores a ese movimiento político. Hay que esperar a que Alvaredo extienda la investigación para los años posteriores al 2004 y a partir de ese resultado comprobar si el origen del rechazo de los sectores acomodados al actual ciclo político tiene ese mismo motivo.

Fuente: Página 12, 24.05.14

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Con el mandato de “empoderar”

Cristina Fernández de Kirchner se dirigió a la militancia en los patios de la Casa Rosada. Pidió difundir “casa por casa” los logros del Gobierno, entre los que mencionó “un largo listado de inclusiones”.

El cara a cara con los jóvenes ocurrió después del acto en el que se anunció la reestructuración de las deudas de las provincias. La jefa de Estado se asomó desde las galerías que dan al hall central y el Patio de las Palmeras para tener unas palabras con los que no habían logrado entrar al salón. Gran parte de su mensaje hizo alusión a la campaña que se abrirá de cara a las elecciones de 2015, que pondrá en juego la continuidad del modelo que permite anuncios como el realizado durante el acto de ayer.

En este marco, la Presidenta reconoció el plenario que la militancia kirchnerista hizo el domingo en el Mercado Central. “Hay que organizarse como se organizaron ayer”, dijo, y pidió que “se organicen para difundir claramente, con alegría, estos hechos, estas obras y estas realizaciones, casa por casa, frente por frente, en los barrios, las universidades, los sindicatos, en la calle, frente a cada uno, sin ofensas”.

“No necesitamos criticar a nadie”, aconsejó. “¿Saben por qué los demás nos critican a nosotros? Porque no pueden mostrar nada de lo que ellos hicieron. Ellos solamente pueden criticarnos porque no pueden exhibir las grandes inclusiones. Nosotros tenemos un listado inmenso para exhibir; también cometimos errores, pero si hacemos un balance es infinitamente superior el grado de aciertos, el grado de inclusión que hemos logrado. Tenemos que salir no a criticar, sino a contar lo que hicimos, lo que estamos haciendo y lo que falta hacer todavía.”

Otro de los temas fue el del rol político de la juventud. La Presidenta apuntó que hoy ve militar a chicos “de 14 o 15 años, en el frente secundario” y aseguró que confía en los jóvenes “como no confío en nadie, porque son los que tienen el compromiso con el futuro”.

Luego recordó que el próximo 1º de mayo se cumplirán 40 años del día en que Perón echó de la Plaza a los Montoneros. “Fue un desencuentro trágico para el peronismo y el país, porque después durante décadas la juventud ya no se acercó a la política. Lo hizo con el advenimiento de la democracia, pero rápidamente aquello también se perdió”, reseñó. “Nosotros, a diferencia de otros movimientos políticos, hemos logrado que miles de jóvenes se incorporen a la política, no desde un movimiento que recién empieza, sino desde un gobierno que va a cumplir 11 años de gestión.” La Presidenta aconsejó a los jóvenes que, “como cuadros políticos y militantes, comiencen a mirar la política como un proceso histórico, no como una fotografía, no como una película que empieza cuando uno llega al cine y termina cuando deja la butaca”.

“La política –sostuvo– es sentirte parte de un proceso y un proyecto colectivo, que no empieza ni termina en uno, sino que debe ser empoderado por el pueblo.” También homenajeó a Néstor Kirchner: “La historia fue injusta con él, porque a mí me permitió ser no solamente la primera mujer presidenta electa, sino la que mayor cantidad de votos obtuvo, pero él, que sólo tuvo un 22 por ciento, vino a cambiar la Argentina”. “Por esto –agregó–, es importante mirar la historia como un proceso político y no como un proceso electoral.”

Fuente: Página 12, 21.04.14

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Fortaleza Malvinas

El puesto más importante de la OTAN en el Sur

Por Raúl Argemí

 

Para afirmar su potestad sobre Las Malvinas y, de hecho, los mares aledaños, los británicos, con apoyo de EE.UU., han construido en la Isla Soledad la gran base militar de Mount Pleasant (Monte Agradable), la llamada Fortaleza Malvinas. Inau­gurada en 1986, tiene una pista de aterrizaje de 2.590 metros de longitud, que permite la operación de transportes de tropas y blindados como los gigantes C-5, un puerto de aguas profundas donde atracan submarinos convencionales y atómicos, e instalaciones donde se albergan varios miles de efectivos militares y otros tantos “contratistas”, figura de fantasía que encubre a mercenarios técnicos y militares.

Ni la defensa de un puñado de civiles malvinenses, ni las supuestas operaciones contra el narcotráfico justifican tal despliegue de fuerzas, como no sea porque allí se entrenan contingentes de soldados que participan en las guerras de Gran Bretaña. También es inquietante la afirmación de los especialistas de que allí, en función de hipótesis bélicas que conducen a una nueva Guerra Fría, se almacenan explosivos nucleares.

Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur son hoy una pieza importante en la estrategia global del imperialismo y particularmente en el accionar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), actualmente extendida por todo el planeta. Concretamente, integrada al sistema global de inteligencia y comunicación de la OTAN, es uno de sus enclaves mejor equipados y, lejos, el mayor en el hemisferio sur. Pero los británicos no están solos, porque su socio mayor en la OTAN es EE.UU., que comparte los servicios malvineros, en parte para sus bases sudamericanas del llamado Comando Sur, que se complementa con la resucitada IV Flota de Guerra de los Estados Unidos patrullando el litoral atlántico.

Un documento de 2008, el que define “La Estrategia del Comando Sur hacia 2018” deja clara la idea de que el sistema de seguridad a nivel continental debe garantizar al Pentágono la posibilidad de realizar operaciones en cualquiera de los países de la que consideran su “área de responsabilidad” y también en los que denominan “espacios neutrales”, es decir aguas internacionales, espacio aéreo, espacio cibernético. El Atlántico Sur es uno de ellos.

Con base compartida en las islas tiene el control del Atlántico sur, de las rutas que unen América con África, la conexión el continente Antártico, y el paso al Pacífico por el Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake. ¿Qué está en juego? Los campos petroleros marítimos descubiertos recientemente en Brasil, sus equivalentes en el mar continental argentino y las riquezas pesqueras de la Patagonia.

Una observación de la base y un rastreo de documentos oficiales señalarán que este emprendimiento, que costó 1200 millones de dólares, merece ser depositario del orgullo de la Corona de la OTAN y de la Unión Europea.
Arma por arma. La Fortaleza Malvinas cuenta oficialmente con unos 1.500 efectivos, de los cuales residen en forma permanente algo más de 500 y los otros mil son parte de contingentes rotativos que llegan para un entrenamiento de combate que puede durar desde un mes y medio hasta cuatro meses, antes de seguir viaje hacia Irak o Afganistán. Teniendo en cuenta que los “kelpers” civiles son 2.800, sin incluir los civiles de la base, uno de cada tres habitantes de Malvinas es militar.

Una observación de la base y un rastreo de documentos oficiales señalarán que este emprendimiento, que costó 1200 millones de dólares, merece ser depositario del orgullo de la Corona de la OTAN y de la Unión Europea, que avala el avance sobre todos los territorios que entran en su interés, extendiendo Europa hasta Tierra del Fuego. La amplitud de las pistas y las instalaciones de la base la han convertido en la mejor equipada de América del Sur. Secundariamente, su ubicación en Monte Agradable ha convertido a esa ciudad –Mount Pleasant– en la segunda en importancia en el archipiélago.

De acuerdo con la información que no se puede ocultar a los observadores internacionales, en la base militar hay cuatro zonas acondicionadas para aeronaves, con 50 hangares normales, siete reforzados y estacionamientos de naves subterráneos. En la Fortaleza Malvinas pueden operar simultáneamente más de 80 aviones de combate y unos 20 cisternas o transportes, porque tiene dos pistas de aterrizaje. Una de 2.590 metros y la otra de 1.525 metros, aptas las dos para las operaciones de transporte y combate.

En la actualidad en la base han reemplazado cuatro de los Panavia Tornado F3 –que entraron en combate en Irak/1991– de la escuadrilla 1435, por otros tantos Eurofighter Typhoon, el caza bombardeo más letal y moderno del mundo. Con el Typhoon se puede volar hasta muy adentro del territorio argentino y desde allí disparar misiles con un alcance de 700 kilómetros. Esa unidad de combate se complementa con otra, la 1312, que tiene un Hércules C-3 y un cisterna VC-10. Luego, la unidad 1564 tiene dos helicópteros de rescate Sea King HAR.3 y un helicóptero CH-47 Chinook, para transporte de tropa.

Por el lado del mar, Monte Agradable cuenta con el puerto de aguas profundas Mare Harbour, donde ancla la flota británica e invitados. Allí las fuerzas británicas alternan al HMS Clyde, el HMS Montrose, el HMS Dauntless, cuentan con el destructor HMS Edimburg, además de buques de patrullaje, cañones de artillería de 105 milímetros, y sistemas integrados de misiles y radares Rappier FSC/Dagger. También, desde el año pasado, cuentan con el submarino HMS Talent, con propulsión de energía atómica y misiles crucero Tomahawk que le dan un alcance de fuego de 2.000 kilómetros de alcance.

Lo ya dicho, ni los pocos malvinenses decididamente probritánicos que viven allí, ni la supuesta hostilidad de una imaginaria Argentina belicista que podría volver a invadir las Malvinas, ni cualquiera de las razones tipo guerra contra el terrorismo o el narcotráfico, dos fantasmas inasibles, explican un despliegue de fuerzas tan desproporcionado. Lo cierto es que, gracias a esta movida, la Falkland Island Company (FIC) pasó de administrar campos de ovejas a ser un poderoso aparato económico multirrubro, y los isleños pueden alimentar sus noches al calor del fuego de turba, recordando que el príncipe Guillermo, uno de los herederos de la Corona, cae por allí de tanto en tanto llevado por sus obligaciones militares.

Fuente: Miradas al Sur, 30.03.2014

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