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Posts Tagged ‘CABA’

¿Inundado o hundido?

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Por Hernán Brienza

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La inundación en la Ciudad de Buenos Aires puso al descubierto, de modo trágico, la ineficiencia del macrismo en la gestión de los problemas en la capital argentina. Pero no solo en el sentido de lo que no se hizo sino, fundamentalmente, en la forma descuidada en la cual el Jefe de Gobierno se dirigió a los damnificados y la opinión pública.

Y un día, un buen día, el relato macrista hizo agua por todos lados. Y no fue el Kirchnerismo el que desarticuló la construcción marketinera del Jefe de Gobierno porteño. Cayó por el propio peso de su ineficacia política –de acumulación de poder en la congruencia entre discurso y realidad- pero sobre todo por su ineficiencia en materia de gestión.

Evidentemente, el caudal de lluvia que cayó en la región bonaerense fue inusual: más de 160 milímetros en CABA, cuando la media es 70 mm por mes, aproximadamente. Por eso no son las causas de la inundación lo que vale la pena analizar en términos políticos, más allá de la imprevisión municipal y de las consecuencias de un negocio inmobiliario descontrolado. Son las respuestas políticas que dio el Jefe de Gobierno de la Ciudad tras la catástrofe.La primera conferencia de prensa que ofreció el intendente fue deficiente desde todo punto de vista: se defendió absurdamente culpando al gobierno nacional, tiró la pelota afuera, se mostró distante, tenso, insensible, y, lo peor, quebró el contrato tácito que tenía con su propia clientela electoral: defraudó a quienes lo habían votado. El relato macrista hizo agua por distintos motivos: 1) prometía equipos técnicos preparados para gobernar la ciudad y no pudo paliar siquiera las inundaciones; 2) acusaba al gobierno nacional por falta de colaboración, pero quedó al desnudo que el propio Macri decidió gastar su presupuesto en el Metrobús y en carreras de autos antes que en la obras del arroyo Vega, por ejemplo; 3) mostró poca o nula sensibilidad como para recorrer los barrios que habían sufrido la inundación; y 4) en un canto a la discriminación a favor de los sectores enriquecidos prometió subsidios solo para aquellos que tuvieran los impuestos pagos, es decir, que para los sectores más pobres con dificultades económicas para pagar los siderales aumentos de ABL por ejemplo.
Inexplicable: Macri quiere subsidiar a los sectores más favorecidos económicamente y dejar sin subsidios a los más pobres.

Solo en el planeta Macri algo así puede ser pensado. Hundido.
La actitud de Macri quedó más destemplada aún en horas de la tarde cuando la Presidenta en persona decidió recorrer las zonas afectadas haciéndose presente tanto en La Plata como en los barrios afectados de la CABA. Podría no haberlo hecho. Podría haber especulado con dejar hundirse solos al gobernador Scioli o al intendente Bruera o Macri en sus propios lodazales. Sin embargo, decidió tener una actitud de contención política para con los damnificados. Y lo hizo, incluso, dejando de lado las diferencias circunstanciales con el mandatario provincial.

Pero los errores de Macri fueron un cine en continuado. No hubo autocrítica en ningún momento por los errores cometidos desde su gestión, tampoco sobre el desdén por las denuncias de los vecinos de Saavedra sobre las inundaciones producidas por el shopping DOT.

Hay tragedias naturales que pueden fortalecer políticamente a un dirigente o debilitarlo, según como actúe antes, durante y después de esa catástrofe. Incluso, hay crisis que ni siquiera las coberturas mediáticas pueden ocultar. El destrato de  Macri con su propia clientela quebró el contrato que había hecho con muchos porteños que hoy reclaman que se vaya desde un lugar visceral. Es la respuesta antipolítica que parte de los electores a un discurso antipolítico.

Es decir, Mauricio Macri se cansó de tanto utilizar el discurso de la antipolítica. Sus argumentos eran que él no pertenecía a esa clase, que era empresario, que era nuevo, del lado de los vecinos y del hombre común, y le sirvieron para generar una empatía con un electorado que descree de la política y se refugia en una antipolítica de corte liberal libertario rayano a la falta de escrúpulos deloutsider. Pero hoy se relato se quebró: para los “vecinos” de Buenos Aires Macri pasó a formar parte de la clase política y cayó bajo el latiguillo de “son todos iguales de corruptos”, frasecilla histérica que sólo favorece a los intereses de los grupos económicos que devastan al Estado en contra, obviamente, de los ciudadanos.

Hoy Mauricio Macri gira en falso con su discurso antipolítico. Intenta reproducirlo y no hacerse cargo de sus propias responsabilidades. Y resulta patético escucharlo vociferar con el agua al cuello. Pero no está en esa situación porque el agua subió, está así, simplemente porque el hombre se hundió solito.

notas relacionadasFuente: Télam, 06.04.13

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El crecimiento económico no le alcanza

Suba de tasas en Ingresos Brutos y Sellos, que acompañarán los incrementos en subtes y el ABL. Macri apunta a recaudar más, y no sólo gracias al crecimiento económico, aunque no lo admita.

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Por Sebastián Premici

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“Nosotros no fabricamos billetes, no tenemos un Banco Central y no tenemos más remedio que aumentar las tarifas”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en una serie de entrevistas veraniegas en radio Mitre y La Red. Con este argumento, el dirigente del PRO intentó justificarse por el incremento en la tarifa del subte que fue primero de 127 por ciento (enero 2012) y ahora pretende incrementar en otro 40 por ciento. Sin embargo, el aumento de los impuestos es una práctica sistemática del macrismo. Si bien la Ciudad de Buenos Aires es uno de los distritos con mayores recursos propios de todo el país, los presupuestos de esta jurisdicción suelen ser deficitarios. Para cubrir dicho déficit, la gestión PRO recurre al aumento de impuestos y, en menor medida, a la toma de deuda. Entre 2007 y 2011, aumentó las alícuotas del ABL, Sellos, e Ingresos Brutos. Para 2013, la gestión PRO volverá a subir las alícuotas de Ingresos Brutos y Sellos.

Detrás de la suba de la recaudación hay otro aspecto relevante. Los ingresos también suben por el crecimiento de la actividad económica (y no sólo por una cuestión de precios) de todo el país. Así lo reconoce el macrismo en todos sus presupuestos, dato que es soslayado por el jefe de Gobierno en sus entrevistas.

Entre 2010 y 2011, la recaudación por Ingresos Brutos tuvo una suba de 40 por ciento. Y en 2012 se obtuvieron por este impuesto 20.913 millones, con un aumento de 28,9 por ciento en relación con el año anterior. La particularidad de estos recursos es que están ligados a la actividad económica de todo el país. Es decir, una compañía de Neuquén que tiene domicilio fiscal en la ciudad de Buenos Aires termina tributando en esta jurisdicción. La Ciudad recauda por lo que se produce en otras provincias, lo cual también es obviado por Mauricio Macri en sus manifestaciones públicas.

Según datos de la Dirección General de Estadística y Censos del Ministerio de Hacienda de la Ciudad, la recaudación de Ingresos Brutos por rama de actividad se distribuye en la Ciudad de Buenos Aires de la siguiente manera: industria manufacturera (13 por ciento), electricidad, gas y agua (13 por ciento), construcción (4 por ciento), comercio (18 por ciento), transporte, almacenamiento y comunicaciones (12 por ciento) y servicios financieros (40 por ciento).

“La previsión de recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para 2013 es de 25.316,2 millones de pesos. El incremento previsto se basa en el supuesto de crecimiento de los impuestos vinculados a la actividad económica del 18,0 por ciento”, explica el documento oficial del organismo dependiente de Néstor Grindetti.

Para alimentar el incremento de su recaudación, la gestión PRO también se vale de la suba de las alícuotas de los impuestos vinculados a la actividad económica. Durante su primera gestión, Macri aplicó una variación de la alícuota de Ingresos Brutos para determinadas actividades, que pasó del 3 al 4,5 por ciento. Si bien estaba pensado como algo transitorio, luego fue prorrogándose en el tiempo. A partir de este año, también habrá una suba de estas alícuotas, que escalarán en algunos casos de 3 a 3,5 por ciento, y en otros al 5 por ciento.

Otro tributo ligado con la actividad económica es Sellos. En 2007 rindió ingresos por 281,2 millones de pesos. Pero dos años después pegó un salto hasta representar 785,5 millones de pesos y en 2011 fueron 1699,6 millones. Es decir, un incremento acumulado de 504 por ciento. La base imponible se fue ampliando todos los años.

“Para 2013, se estiman recursos por 2133,1 millones de pesos, una suba de 14,1 por ciento en relación con el año anterior. El aumento previsto se basa tanto en factores macroeconómicos y la evolución propia de los mercados sujetos a este impuesto, como por modificaciones normativas que implican ajustes en las alícuotas”, puede leerse en el presupuesto de la CABA. La variación de la recaudación por “efectos de la coyuntura” se estima que será del 10 por ciento y el resto por la modificación de las alícuotas para la compra de vehículos usados. Además, se generará un nuevo hecho imponible para los vehículos cero kilómetro.

Fuente: Página 12, 24.01.13

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RANDAZZO RESPONDIO

A LAS CRITICAS QUE FORMULO MACRI

CONTRA LA POLITICA DE TRANSPORTE

“Lo desafío a ver quién hizo más”

El ministro del Interior y Transporte reivindicó su gestión y aseguró que las mejoras en el ferrocarril Sarmiento empezarán a percibirse dentro de dos meses. Cuestionó a los empresarios y a Macri por la suba de precios.

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, reivindicó ayer la política de transporte y aseguró que las mejoras en el ferrocarril Sarmiento empezarán a percibirse dentro de dos meses. “Estamos llevando adelante una revolución en materia ferroviaria, porque para el gobierno nacional el transporte público es una política de inclusión”, afirmó. Además, le respondió al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, quien había calificado la política de transporte como “la peor de la historia”: “Yo hace cuatro meses que asumí la responsabilidad de administrar el área de transporte y lo desafío a Macri públicamente a ver quién hizo más cosas en el área del transporte, yo en estos cuatro meses o él en estos cinco años”, afirmó. Se oficializó la creación del Programa de Mejoramiento de Infraestructura Ferroviaria en Municipios (ver aparte).

En declaraciones televisivas, el ministro remarcó que “estamos frente a un gran desafío; lo que pedimos es que nos den tiempo; no puedo resolver en cuatro meses lo que no se hizo en los últimos 50 años”, aclaró. En el caso del ferrocarril Sarmiento, precisó, en 60 días “vamos a tener un cambio muy importante” porque se mejoraron las vías entre las estaciones Once y Moreno, “50 por ciento de las formaciones estarán en condiciones”, se inicia un nuevo señalamiento y se “intervino en las 16 estaciones del recorrido”. Además resaltó la colocación en las estaciones de carteleras digitales, conectadas al equipo de geoposicionamiento (GPS) del tren, que permitirá saber a qué altura del recorrido se encuentra la formación.

También recordó que se inició el proceso de licitación para el cambio de vías del ferrocarril Mitre, “sobre todo el ramal que va a José León Suárez”, y se está “terminando la curva del hipódromo en Carranza”, de la misma línea ferroviaria. Declaró a su vez que se realizó el llamado a licitación para las vías de los trenes de pasajeros que van desde Buenos Aires hasta Mar del Plata y hasta Rosario, con 20 nuevas formaciones para este servicio, así como para el señalamiento de la línea Mitre.

Luego de enumerar lo hecho en lo que va de su gestión al frente de Transporte, Randazzo respondió a las críticas de Macri y aseguró que el gobierno nacional ha logrado más avances en materia de transporte que la Ciudad. “Lo desafío a Macri públicamente a ver quién hizo más cosas en el área del transporte, yo en estos cuatro meses o él en estos cinco años”, disparó y luego él mismo respondió: “No quepa la menor duda de que hemos hecho más nosotros. Macri no ha hecho absolutamente nada”. Asimismo, cuestionó al mandatario comunal por cerrar transitoriamente la línea A de subte para reemplazar los vagones centenarios y por el “posible aumento” de la tarifa de ese servicio público.

El funcionario coincidió así con Cristina Fernández, quien el jueves criticó duramente a Macri por la suba del subte el año pasado y el ABL en la ciudad, tras acusarlo de ser él también el responsable de la inflación. “Macri tiene una visión muy diferente del transporte de la que tiene el gobierno nacional. Imagina el transporte como una empresa particular y para nosotros es una política de inclusión”, aseguró Randazzo. Asimismo, consideró una “barbaridad” que la Ciudad evalúe otra suba de tarifas en el subte y se quejó de que Macri “no toma dimensión de lo que significa ese aumento para el hombre común”. “Lo primero que hizo Macri (cuando su administración se hizo cargo del subte) es anunciar un posible aumento de tarifas y 60 días de cierre de la línea de subte A. Si eso es tener política de transporte, la verdad es que yo no quiero tener esa política de transporte”, ironizó.

El ministro también se refirió a los aumentos de precios. Admitió que en la Argentina “hay algunos incrementos de precios importantes”, pero responsabilizó a empresarios, a quienes tildó de “inescrupulosos” por remarcar el valor de productos y servicios, en lugar de “aumentar la oferta y la inversión”. También aprovechó para responsabilizar por esta situación al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en coincidencia con la Presidenta, quien el jueves apuntó al mandatario porteño por la suba del ABL en la ciudad y la tarifa del subte el año pasado.

Con respecto a Macri dijo que “lo que ha hecho el jefe de Gobierno porteño es aumentar el 127 por ciento la tarifa del subte y ahora está hablando de aumentarla más, ni hablemos de lo que aumentó el ABL en la ciudad de Buenos Aires”, insistió.

Fuente: Página 12, 12.01.13

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La Ciudad en la irresuelta cuestión nacional

Autonomía porteña,

la histórica jugada magistral de la reacción

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Por Federico Bernal *

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Escudriñar en las causas históricas del separatismo portuario permitirá redimensionar la importancia estratégica de la Ciudad capital. Esto es, dejar de medirla en términos electoralistas para hacerlo como pieza política, geopolítica, económica y comercial.

El menemismo vino a terminar lo iniciado en 1955 y que, a excepción del brevísimo interregno 1973/74, prosiguió hasta 2003. Su mayor éxito, la elaboración y posterior ejecución de su basamento jurídico-constitucional a nivel: 1) privatización y desregulación estatal; 2) provincialización (descentralización-desnacionalización) de los recursos naturales y sus rentas; y 3) la autonomía porteña. La lección histórica devenida del peor golpe jamás recibido por el liberalismo argentino, la federalización de la Ciudad de Buenos Aires en 1880 había sido asimilada. Diezmar al país es únicamente viable y sostenible en el tiempo al combinar la demolición del Estado, con el traspaso del control de los recursos estratégicos a las provincias y con la conversión de la Capital Federal en una Ciudad-Estado, tal como lo fue entre 1810 y 1880. Con la provincialización de recursos, las provincias acentuaron su primarización económica. Igual sucedió con la renta aduanera primero y la renta agraria después, rentas que usufructuadas por una insignificante minoría social, trabaron el desarrollo de las fuerzas productivas y la capitalización nacional. Pero del 2003 a la fecha, la Argentina “granero del mundo” si bien decidida a no dejarse vencer, se encuentra en franco retroceso. No obstante ello, dos de sus tres basamentos jurídicos-constitucionales siguen en pie. Aquí nos centraremos en la cuestión de la “autonomía” porteña, autonomía que desde un punto de vista histórico, económico, político y social afecta severamente la consolidación y profundización de lo iniciado ocho años atrás. Escudriñar en las causas históricas del separatismo portuario permitirá redimensionar la importancia estratégica de la ciudad capital. Esto es, dejar de medirla en términos electoralistas para hacerlo como pieza política, geopolítica, económica y comercial clave de la irresuelta cuestión nacional (por ejemplo, fue el distrito federal de Buenos Aires la plaza fuerte del poder antinacional, punta de lanza de la contrarrevolución de 1811, como de los golpes del ‘30, el ‘55, el ‘76 y del fallido de 2008). Permitirá asimismo hacerse la siguiente reflexión: ¿es posible recuperar la Ciudad sin cambiar las reglas de juego del Pacto de Olivos y su movida autonomista de 1996? Mientras tanto, la autonomía avanza para dar el gran batacazo: la transferencia del Puerto de Buenos Aires a la Ciudad.

LA JUGADA CONSERVADORA. La federalización de Buenos Aires recuperó la Ciudad para todos los argentinos al hacerla su capital. La Ley de Federalización de 1880 ponía en manos de la Nación, no sólo la multimillonaria renta aduanera, sino también al municipio de Buenos Aires al colocarlo directamente bajo la égida del Poder Ejecutivo Nacional. La ciudad en donde reside el gobierno de la Nación estaría gobernada por un delegado nombrado por el presidente: el intendente. Pero la autonomía de 1996 modificó notablemente el espíritu de dicha ley. La “autonomía” cedió a la ciudadanía local la decisión de elegir al intendente. Una jugada magistral porque tal como dijo Sarmiento allá por 1887: “En Buenos Aires no está la Nación, porque es una provincia de extranjeros.” Si bien el nivel de extranjerización social cambió drásticamente desde entonces, su egoísmo anti-provinciano, su xenofobia, su profundo y congénito desprecio a lo popular como su amor a lo extranjero siguen dando sustento a la frase del sanjuanino. Asimismo y para cierto sector del progresismo pequeño-burgués, creer que la autonomía porteña es un logro de la democracia en general y participativa en particular resulta tan ingenuo y erróneo como creer que la democracia retornó al país por el sólo hecho de un pueblo habilitado a elegir a sus gobernantes. La “autonomía porteña”, histórico anhelo del conservadurismo argentino, quitó de las manos del presidente de la Nación la elección del intendente de la ciudad capital, para colocarlo en manos de los vecinos y vecinas. Un traspaso que, dada la también histórica naturaleza ideológica de los porteños, sin dudas profundizará la “autonomía” poniéndola más allá del color partidario del gobierno central. De aquí que mientras más se nacionalice y democratice el país, la autonomía porteña tienda a desnacionalizar su ciudad capital.

EL GRAN BOTÍN: LA TRANSFERENCIA DEL PUERTO. ¿Cuál es el siguiente paso? El Puerto de Buenos Aires es el único verdaderamente federal, es decir, el único que no fue provincializado. En efecto, la privatización y federalización de YPF tuvo su par en la privatización de las terminales portuarias y el traspaso de los puertos a sus respectivas provincias. La Ley Nacional de Puertos de 1992 establecía la transferencia del Puerto de Buenos Aires a la entonces Municipalidad homónima, acción que fue vetada por el Poder Ejecutivo. Pero en este presente, todo está dado para terminar la gran obra. El traspaso del puerto a la Ciudad Autónoma es una de las grandes demandas del macrismo y estará avalado por los vecinos y las vecinas que democráticamente lo eligieron. Y así es cómo finalmente llegamos al ridículo de que uno de los principales puertos de Sudamérica y el principal puerto del país en operación de contendedores y de carga de alto valor agregado; el único puerto propiedad del Estado nacional, aorta de las provincias mediterráneas hacia el Mercosur y el Mundo, responsable del 90% del tráfico de contenedores de la Argentina y de un valor de importaciones-exportaciones de mercancías equivalente al 11% del PBI, este puerto habrá de depender de una administración localista cuya elección a su vez depende de vecinos y vecinas en su gran mayoría no afines a la causa nacional.

CONCLUSIONES: ¡QUE EL PUEBLO ARGENTINO ELIJA AL INTENDENTE PORTEÑO! El ex presidente Néstor Kirchner reconoció unos meses antes de su desaparición física el error de haber avalado la provincialización de recursos. Quizás por este motivo, sembró las bases para exterminarlo con la creación de Enarsa primero y la creación del Fondo Solidario de la Soja después. Y es este último el que viene a romper con el federalismo del mitrismo contemporáneo (provincialización de recursos), revolucionando las reglas de juego. En igual sentido deberá tratarse la cuestión de la Capital Federal. Gracias al espurio Pacto de Olivos, la provincialización de recursos y la reedición de un “Estado dentro de la Nación misma” –como sostenían las huestes tejedoristas y mitristas– ha traspasado los límites de la General Paz, pero en dirección al Puerto de Buenos Aires. El horror de que bonaerenses no puedan atenderse en los hospitales capitalinos no es nada en comparación con el traspaso del puerto a manos de la Ciudad. Como sea, la clave pasa por desarticular las bases jurídico-constitucionales del neoliberalismo citadas al comienzo. Porque no habrá posibilidad cierta de recuperar los hidrocarburos, los minerales y la Ciudad con la Constitución de 1994. Su articulado no sólo dio sustento al aspecto “federal” del dominio jurídico de los hidrocarburos, sino que abrió las puertas a la autonomía porteña de 1996. Cambiar las reglas del juego: ¿por qué los porteños y porteñas deben ser quienes elijan con total exclusividad al intendente capitalino? Antes de la reforma de 1996, era el presidente de la Nación –elegido por las mayorías argentinas– quien elegía a la primera autoridad distrital. Suponiendo esta última opción poco democrática a los tiempos de profundas transformaciones que corren, ¿por qué no extender al conjunto del país la elección del jefe de gobierno, reteniendo los vecinos y vecinas la exclusividad para la elección de comuneros? En fin, no habrá solución digna para los problemas de vivienda, salud, educación, empleo y transporte que hoy por hoy afligen a los habitantes de la capital si ésta sigue divorciada de la Nación. En plena campaña electoral de 1880 y cuyo resultado definiría la cuestión de la Capital, el diario La Nación se pronunciaba abiertamente en contra de la federalización. En un editorial de octubre del mismo año señalaba: “La cuestión electoral se ha convertido en una cuestión de organización nacional.” Tuvo razón. Ahora también.

* Director del CLICeT.

Fuente: Tiempo Argentino, 31.07.11

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CARTA ABIERTA DE UN PORTEÑO

 

Por Elías Quinteros

 

Quienes deseamos que la orientación política del gobierno porteño coincida con la del gobierno nacional o, por lo menos, sea diferente a la actual, para que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no siga constituyendo una isla neoliberal dentro de la República Argentina, podremos ver en unos días la concreción de ese deseo si tenemos la inteligencia necesaria para votar masivamente al Frente para la Victoria y, en consecuencia, para convertir a Daniel Filmus en el nuevo Jefe de Gobierno. El cumplimiento de esta condición —el apoyo masivo al único candidato que puede evitar la reelección de Mauricio Macri—, requiere que el electorado comprenda que el Pro representa dos realidades que no son incompatibles: la de un modelo que, por el hecho de ser conservador, configura la antítesis de las posiciones progresistas; y la de una actividad gubernativa que, además de responder a ese modelo, asume como rasgo distintivo la circunstancia de ser ineficiente. Asimismo, dicho cumplimiento exige que las personas que pueden emitir un voto no caigan durante el desarrollo del acto electoral, en la trampa de apoyar a fuerzas políticas que no constituyen una alternativa válida, ni en la de votar en blanco, ni en la de votar de un modo que conduzca a la anulación del sufragio, ni en la de incurrir en la figura de la abstención. La imposibilidad de obrar de esta manera, independientemente de las causas de tal imposibilidad, prolongará la vigencia del macrismo: esta versión tardía del neoliberalismo que modificó el rumbo de la economía argentina en los años de la última dictadura, con la ayuda de una metodología que incluyó el secuestro, la tortura y la muerte de miles de personas; que alcanzó el máximo de su esplendor en el período del menemato; y que inició el proceso de su decadencia a fines del año 2001, en medio de un escenario que estuvo caracterizado por las imágenes de las marchas piqueteras, el corralito, los cacerolazos, los saqueos de supermercados y comercios, el estado de sitio, la represión policial, el asesinato de manifestantes, la sucesión de cinco presidentes en una semana, la devaluación monetaria, la emisión de monedas provinciales, las asambleas y los clubes de trueque.

Actualmente, la metrópolis fundada por Juan de Garay, hace más de cuatro siglos, junto al Río de la Plata, con el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, no es una metrópolis alegre. O, con más precisión, no lo es en la mayoría de las ocasiones. Por momentos, es una metrópolis triste. Por momentos, es una metrópolis malhumorada. Y, por momentos, es una metrópolis ausente, tan ausente que su imagen sólo es eso: una imagen que —a pesar de cautivar la mirada con los trazos de una urbe imponente, hermosa, misteriosa y fascinante que revela la heterogeneidad de sus componentes a través de sus aspectos contrastantes—, carece de una realidad que la proyecte. Nadie ignora que tuvo unos días de dicha, de dicha auténtica y espontánea, durante la celebración del bicentenario de la Revolución de Mayo. Pero, esa fiesta concluyó. No duró para siempre. La algarabía llegó a su fin. Y todo se apagó: las risas, la música, los fuegos artificiales y la ilusión de estar en medio de un éxtasis eterno. Hoy, a un año de distancia, más de uno percibe su malestar, su incomodidad, su desasosiego. A semejanza de quien sufre por la pérdida de un amor, de un sueño o de ambos, ya que la pérdida de uno implica la del otro, pasa las semanas y los meses encerrada en sí misma. Y, por este motivo, su expresión es melancólica, oscura y desafiante. A veces, esta expresión se parece a la de una mujer o, quizás, a la de una muchacha sola y desdichada, sin corazón, sin alma, sin espíritu que —aunque ya no crea, aunque ya no espere nada y aunque ya no viva—, se niega a actuar como los cínicos. Se niega a caer en el envilecimiento. Y, en especial, se niega a entregar su dignidad a los mercaderes que sólo la ven como una cortesana de lujo.

No podemos culparla. Una parte de los muchos que vivimos en ella la convirtió en lo que es. Y lo hizo a pesar de todos los que nos opusimos audaz o tímidamente, aprovechando que no tuvimos la habilidad, la fuerza o la suerte necesarias para impedir que eso sucediese. Poco a poco, las acciones y las omisiones de los que no la cuidaron y, además, de los que no la cuidaron del modo adecuado, no sólo produjeron sus frutos: unos frutos extraños, resecos y amargos que dejan en la boca un sabor desagradable e imborrable. También abrieron en su cuerpo mil heridas que sangran silenciosa e ininterrumpidamente, desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana siguiente. Aunque algunos estimen lo contrario, ninguno de los padecimientos que caen sobre nosotros, los que somos sus habitantes, es casual. Ninguno es gratuito. Ninguno consiste en la consecuencia desgraciada de la erupción de un volcán, de la vibración de un terremoto, del paso de un tornado o de la llegada de un tsunami. Tanto el deterioro de los colegios y de los hospitales que pertenecen al ámbito estatal; como el incremento de las personas e, incluso, de las familias que duermen en la vía pública; como el caos del tránsito que forma parte de la cotidianeidad; y como la rotura de las veredas y de las calles que entrecruzan el paisaje urbano; tienen un origen humano. Y ese origen, más allá de su carácter intencional o no, se encuentra en los que administran la ciudad desde hace cuatro años, de una manera tan torpe que no resiste ninguna crítica seria.

Si un maestro, por ejemplo, tiene que mendigar una tiza o un lápiz para tener la posibilidad de dictar una clase; si un médico, al igual que ese maestro, tiene que mendigar una venda o una jeringa para tener la posibilidad de atender a un paciente; y si ambos, en una metrópolis que siempre se caracterizó por su desarrollo social y su nivel cultural, tienen que mendigar una ayuda monetaria o material para tener la posibilidad de cambiar un tubo fluorescente, arreglar una canilla o pintar una pared; estamos ante un problema, ante un problema grave e indisimulable. Pero, si un gobierno que tiene los recursos para satisfacer esas necesidades no evita que los profesionales de la educación y de la salud también se conviertan en profesionales de la mendicación, estamos ante una inmoralidad. Los males que afectan en estos días a las personas que lucen el guardapolvo blanco de los docentes o el guardapolvo blanco de los galenos, para citar un caso entre muchos, demandan la asignación y la ejecución de partidas presupuestarias que garanticen el mantenimiento y el funcionamiento de las escuelas y de los hospitales, ya que no podemos aceptar como normal la existencia de establecimientos educativos y sanitarios con paredes descascaradas, cañerías perforadas, cables pelados, equipos de calefacción y refrigeración averiados, mobiliarios vetustos y trabajadores que no disponen de los elementos que son imprescindibles para el cumplimiento de sus funciones.

Por una ironía del destino, mientras la generalidad del país exterioriza la magnitud de su progreso en nuestras calles, nosotros, los porteños, estamos condenados a ser meros espectadores del espectáculo que se desarrolla ante nuestros ojos, en lugar de ser auténticos y legítimos coprotagonistas del mismo. Esta circunstancia, la de ser ciudadanos de segunda clase, constituye el logro más importante de nuestro Jefe de Gobierno: un hombre que, a semejanza de un individuo que abre las puertas de su hogar, nos dice, a través de los afiches callejeros, que somos bienvenidos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es decir, que somos bienvenidos en nuestra ciudad, en nuestro barrio, en nuestra casa. Innegablemente, quien ocupa el palacio gubernamental confunde el rol de administrador de los bienes públicos con el de propietario, y el de empleado de los votantes con el de patrón. Y, al caer en esa confusión, pretende que lo tratemos con la respetuosidad de un huésped y la sumisión de un peón. Frente a este panorama… ¿Nosotros, en tanto seres libres y pensantes que merecemos un futuro venturoso, estamos dispuestos a hacer eso? En unos días, tras la conclusión de la votación prevista al efecto, las urnas contestarán dicha pregunta.

 Fuente: Radio Con Todo para Radio comunitaria Con Todo, 07.06.11

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http://www.youtube.com/watch?v=qtg1HhUfS1g&feature=email

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Carta de Hugo Presman

 

al Rabino Sergio Bergman

 

SERGIO

 

Por Hugo Presman

¿Sabes una cosa Sergio? No te reconozco. Y sin embargo estás igual. La misma kipa multicolor. La misma buena oratoria. Tu rostro joven. Si. Estás igual que cuando pedías justicia por las victimas del criminal atentado contra la AMIA. Ahí en Plaza Lavalle frente a Tribunales. Cuando eras un referente de Memoria Activa. Junto a Diana Malamud y Laura Guinzberg. Pasó mucho tiempo. Por eso tal vez se me confunden los tantos. Pero si mal no recuerdo te referenciabas en Marshall Meyer, el rabino que acompañaba a las madres en los años de plomo, en sus rondas alrededor de la Pirámide de Mayo. Aquel al que un día se le acercó un padre cuya hija estaba desaparecida y le dijo: Marshall¿ Que haces aquí? ¿ Tenes un hijo desaparecido? No le respondió. Estoy aquí porque vos tenes un hijo desaparecido.

Estás igual y sin embargo no te reconozco a pesar de la misma kipa multicolor. Dejaste Plaza Lavalle y reapareciste en la Plaza del Congreso colocándote en el palco a la derecha de Blumberg. Cambiaste a la libertad del himno repetida tres veces por la seguridad por triplicado. Y eso no es muy republicano. Aunque entonces aún no habías adherido al discurso del democratismo vacío. Marshall Meyer ya no te guiaba. Ahora te seducía el falso ingeniero. Y la prensa del establishment empezó a darte espacio. Ahora te buscaban, hacías declaraciones, te convertías en un referente moral. Aunque para ello estuvieras rodeado de admiradores del terrorismo de estado, de la mano dura. Lejos quedaban los lunes poco concurridos de Plaza Lavalle. Ya no estas en Memoria Activa. Ahora militas en Amnesia Activa. Nada de lunes sin gente y sin prensa. Velas y medios. Buscaste la cobertura del cristianismo institucional: Bergoglio, Marcó. Escribiste un libro, El Manifiesto Cívico Argentino que parece una versión actual de los manuales de educación democrática, materia que se implementó a partir de la Revolución Fusiladora. Para que el pueblo no cayera nuevamente en una dictadura. Ahí también se hablaba de república y democracia mientras se proscribían a las mayorías populares. No se podía, sin cometer un delito, mencionar a Perón, Eva Perón, Partido Justicialista. No tenían voz los millones que lo respaldaban. Pero los Bergman de entonces hablaban de la segunda tiranía. Y los que se decían democráticos y revolucionarios eran entre otros tus socios actuales Sergio: la Sociedad Rural, el diario La Nación, la Iglesia Institucional, las franjas de clase media que miraban despectivamente a los cabecitas negras que tenían el tupé de gozar de derechos solo reservados hasta entonces a otros sectores. ¿ Sabes Sergio que los cabecitas negras han sido discriminados, aquí, en nuestra argentina, como los judíos los han sido en otras sociedades? Y vos Sergio, el que tenía como referente a Marshall Meyer, al humanismo judío, el de la kipa multicolor, hoy bendecís a muchos de los discriminadores. Hablás de nuestros hermanos del campo. No te referís a los peones rurales. A los pequeños y medianos propietarios por fuera del modelo sojero, a los campesinos sin tierras o expropiados de la zona no pampeana. A ellos no los ves. Los “hermanos del campo” son Biolcatti, Miguens, Llambías, Grobocopatel. Te convocan a dar charlas de la Mesa de Enlace junto a Vicente Massot, el sólido cuadro intelectual y propietario de Nueva Provincia, tradicional vocero de la Marina, que justifica la tortura, defendió el terrorismo de Estado y minimizó el holocausto. ¿Será que si ese Dios en que crees, contemplara nuevamente impávido una remake de los años de plomo, vos estarías contra los que denostaban a las madres que buscaban a sus hijos? Si existe una vida después de esta, Marshall Meyer debe haberse muerto de nuevo.

Pareces la versión religiosa en envase judío de Elisa Carrió. Por eso dijiste ayer: “Hay una Argentina que puede ser República después de Néstor” “No entreguen ningún voto, ni la dignidad” “Hay que llenar las mesas para que no nos roben los votos” “Tenemos que tomar eso que aprendimos de los hermanos del campo. Hay que organizarse para defendernos. La inseguridad se resuelve con decisión política”.

Créeme Sergio que no te reconozco. Aunque estés igual. Con tu kipa multicolor, tu habilidad oratoria y tu figura de joven querible. Cambiaste tu discurso y tus amigos. Tus aliados. Nunca más la marginalidad. Ahora la primera plana del establishment. Por eso dijiste ayer, en un acto contra la inseguridad que convertiste en un acto opositor, que no hay que confundir “el legado de Perón con la locura de Nerón”. No seas hipócrita Sergio. Vos, si hubieras sido contemporáneo y mayor de edad entre 1945 y 1955, habrías estado contra “ la segunda tiranía”. Preguntale sino a tus nuevos amigos. Donde estuvieron o donde se hubieran ubicados. Hubieras dicho que Perón era Nerón. Que incendiaba la República y asesinaba la democracia. Y que sus seguidores eran la barbarie. Para que se concrete la República que vos y tus aliados quieren, hay que implantar el voto calificado. Y en la lógica de ese razonamiento de democracia blanca es posible que vos como argentino de origen judío también quedes excluido.

Tanto esperar el Mesías, que te impacientaste. Tu confusión te llevó primero a encontrarlo en Blumberg y ahora en la Mesa de Enlace. Crees que Alfredo de Angeli es la reencarnación de un combatiente del Gueto de Varsovia y Elisa Carrió una continuación de los profetas.

No te reconozco Sergio Bergman. Te ha encandilado el vellocino del oro mediático. Cada vez más cerca de los poderosos. Reemplazaste el Antiguo Testamento por el diario La Nación. Cada vez más lejos de Dios si este existe. Que él, que contempló impávido Auschwitz y la Esma, los bombardeos en Gaza, en la Plaza de Mayo, las atrocidades múltiples y tus involuciones, te perdone.

*Publicada por Gerardo Fernández

Fuente: Tirando al Medio – Medios y Política, 30.03.09

http://tirandoalmedio.blogspot.com/2009/03/carta-de-hugo-presman-al-rabino-sergio.html

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