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Por Jorge Muracciole

Las causas estructurales de la emigración africana

El drama del continente es un tema sin solución para los responsables políticos de la Unión Europea, a días de las elecciones parlamentarias del 25 de mayo.

Por Jorge Muracciole

Desde hace un tiempo a esta parte la prensa mundial refleja en recurrentes publicaciones, la oleada migratoria de miles de africanos que arriesgan sus vidas en el cruce del Mediterráneo, hacinados en embarcaciones precarias como víctimas del negocio inmigratorio.

En un último informe de Frontex, la agencia europea de control de fronteras, se hace saber a la prensa que la presión migratoria en las fronteras comunitarias ha aumentado fuertemente desde lo que va del año 2014. El número de personas en situación irregular detenidas, ascendió a 42 mil entre enero y abril. En el documento se destaca que la región de mayor afluencia de inmigrantes ilegales es el Mediterráneo central especialmente en las costas meridionales de Italia, y el punto de partida de la peligrosa travesía es principalmente el litoral marítimo de Libia, de donde parten miles de emigrantes que recorren inmensas distancias desde diversas regiones del África subsahariana hasta el Cuerno de África. Genéricamente se enuncia en el informe, como principales causas de dicha diáspora poblacional, las guerras internas y las crisis recurrentes en el continente africano.

Lo que no se expresa en dicho documento es la genealogía del drama africano y las raíces de sus causas estructurales. En esa dirección, distintos investigadores coinciden que los orígenes de todos los males son la expoliación de recursos naturales, la falta de voluntad política de las clases dirigentes para reactivar la economía, la escasa incidencia de las inversiones en la actividad productiva, así como el neocolonialismo y la corrupción que han llevado a África a una situación de empobrecimiento forzoso con limitada capacidad de recuperación.

Seguir alarmándose por la creciente ola de inmigración venida de las costas africanas sin modificar las verdaderas raíces del fenómeno es lo que convierte al drama africano en un tema sin solución para los responsables políticos de la Unión Europea.

El continente padece de un enriquecimiento sin desarrollo, que ni los gobiernos autóctonos, las clases dirigentes que conforman las elites políticas, ni las organizaciones internacionales han sabido o querido solventar. En semejantes circunstancias, un número creciente de africanos optan por emigrar en busca de una vida mejor.

La paradoja africana es que distintas regiones poseen enormes riquezas en recursos naturales como oro, platino, cobre, diamantes, uranio, petróleo, gas y coltan o grandes reservas pesqueras tanto de agua dulce como oceánica. A pesar de estos datos objetivos, la pobreza o subdesarrollo forzoso que padece el continente desde hace décadas, es fundamental para comprender por qué se producen las oleadas migratorias desde África. Esta situación se remonta a más de cinco décadas, tras la descolonización, las antiguas potencias coloniales encontraron un nuevo dispositivo mucho más productivo y menos costoso, una situación en la que la explotación de recursos naturales con la complicidad de los gobiernos locales corruptos. Así es como se ha originado un neopatrimonialismo insano, en lugar de un sano desarrollo económico. Lo que se demostró luego de la crisis económica capitalista de los años setenta, que el sistema neopatrimonial era esencialmente incompatible con un desarrollo sostenido, ya que no fue capaz de fomentar el crecimiento económico. La otra gran incongruencia de la realidad del continente es que aunque la inmensa mayoría de su población vive en hundido en la pobreza, sus élites políticas y económicas han acumulado una enorme riqueza. Según Patrick Chabal, reconocido africanista, se calcula que las fortunas ocultas en bancos del exterior, especialmente en Suiza, son equiparables al total de la deuda externa del continente.

Fuente: Tiempo Argentino, 19.05.14

La pregunta que cabe es cómo es posible generar tantas riquezas en semejantes condiciones. De alguna manera la contesta Dan W. Nabudere en su libro Globalización en el África post colonial.

“En primer lugar el continente cuenta con una enorme cantidad de recursos naturales que comercian legal e ilegalmente quienes ostentan el poder. En segundo lugar con los ajustes estructurales implementados desde hace más de una década, lo que han servido es para reforzar la posición de las elites políticas, ya que han puesto en sus manos gran cantidad de recursos financieros y, en tercer lugar, las inversiones que recibe la región, aunque son cuantiosas no se convierten en fuentes de crecimiento económico, en parte debido la ineficiente distribución de los recursos que realiza la clase dirigente.”

En definitiva seguir alarmándose por la creciente ola de inmigración venida de las costas africanas sin modificar las verdaderas raíces del fenómeno es lo que convierte al drama africano en un tema sin solución para los responsables políticos de la Unión Europea, a días vista de la elecciones parlamentarias del 25 de mayo.

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Las inundaciones

y la relación sociedad-naturaleza

Los políticos deberán reflexionar sobre la relación compleja

entre el supuesto “dominio de la naturaleza” y la sociedad contemporánea.

 Las aguas han bajado y han dejado a la intemperie, a la vista de toda la opinión pública, un escenario dantesco. Más de medio centenar de vidas ahogadas por la sinrazón de un fenómeno, según los expertos, no tan impredecible. Esta vez el drama de las inundaciones comenzó en la madrugada del martes en la capital, dejando bajo las aguas una amplia zona de los barrios de Saavedra, Núñez, Belgrano, Villa del Parque, Urquiza, Mataderos y otras zonas de la ciudad construidas por encima de la cuenca hídrica del arroyo Medrano, del arroyo Vega, del Maldonado y el Cildáñez. Según pasaban las horas y se incrementaban las lluvias, la catástrofe invadió las rutinas de miles de hogares en la ciudad de La Plata, sembrando destrucción y muerte.
Desde el miércoles a primera hora del nuevo día la información del desastre hídrico se ocupaba de las barriadas anegadas, de los cientos de desaparecidos y de los muertos que flotaban en la ciudad de las diagonales y barrios periféricos. Según pasaban los días, la agenda de los medios le puso nombre y apellido a la decena de víctimas, y los responsables de los operativos y los centros de evacuados fueron el foco de atención periodística.
Los discursos de los funcionarios y las medidas para morigerar los dramáticos efectos de la tragedia, fueron acompañados por una marea de solidaridad durante todo el fin de semana que mostró las reservas morales y la sensibilidad del común de la ciudadanía.
Pero para que las decenas de muertos inocentes no hayan sido en vano, la sociedad toda y muy particularmente los políticos y los empresarios de la construcción vial e inmobiliaria que en lo cotidiano transforman el entramado urbano de nuestras ciudades, deberán reflexionar sobre la relación compleja entre el supuesto “dominio de la naturaleza” y la sociedad contemporánea.
Pero qué dicen los especialistas y qué advirtieron desde hace años en sus investigaciones sobre el fenómeno de las inundaciones en el Área Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires (AMBA). En su monografía “Los aspectos económicos de las inundaciones”, el economista especializado en temas de economía, sociedad y medio ambiente Héctor Sejenovich, investigador del Instituto Gino Germani,  afirma: “Las inundaciones aparecen como catástrofes imprevistas que afectan a personas y bienes. Sin embargo el grado de predecibilidad es un elemento susceptible de discusión. En general su ocurrencia no es previsible con exactitud temporal, pero puede anticiparse la existencia de un nivel de potencial conflicto.”
En el caso del AMBA, hay coincidencias entre los distintos investigadores al considerar que constituye una unidad funcional conformada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 19 partidos del Gran Buenos Aires, que ha sido afectada por la ocupación indiscriminada de tierras por una urbanización caótica basada en la lógica de la ganancia y por la falta de controles eficientes, y una inexistente elaboración de una matriz que tome en cuenta las diversas ecozonas del Área Metropolitana, cuyo objetivo sea garantizar las necesidades de la población limitando la puja de intereses privados y midiendo sus efectos nocivos.
En la investigación “El medio construido y las inundaciones en el conglomerado de Buenos Aires”, Diana Durán y Gustavo Buzai expresan que “las condiciones de drenaje en relación con la expansión urbana, hicieron a la Ciudad altamente vulnerable al problema de las inundaciones” agregando que “las alteraciones debidas al proceso de urbanización produjeron una alta y significativa degradación ambiental.”
En un artículo, Albini y Costa en 1988 elaboraron una evaluación económica y social que destacaba las condiciones desfavorables generadas por la localización de la Ciudad, respecto del escurrimiento superficial de las aguas hacia el Río de la Plata, que deberían haber sido objeto de mitigación a través de un adecuado sistema de drenaje. También contribuyó a aumentar la frecuencia y el nivel de las inundaciones, la pavimentación de las áreas de drenaje, que redujeron la infiltración y transformaron el escurrimiento, quedando la Ciudad convertida en una unidad impermeable.
Federovisky en 1985 expresó en otro trabajo “que la urbanización en las áreas tributarias de los arroyos capitalinos condujo a un incremento importante de los volúmenes a desaguar en momentos de lluvias importantes, para los cuales la infraestructura original no estaba preparada”, destacando que la limpieza y el mantenimiento de 27 mil bocas de tormenta y ocho kilómetros de ductos fueron privatizados, pero el control del Estado respecto a la eficiencia de dichos servicios ha sido muy débil. En síntesis, en el valioso trabajo investigativo del profesor Héctor Sejanovich se destacan varias definiciones: “La infraestructura emplazada en Buenos Aires históricamente no tuvo en cuenta los aspectos contradictorios de producción-degradación, utilizando la zona costera con total amplitud sin considerar las características totalmente predecibles del comportamiento del río.” Las ocupaciones de la llanura de inundación por una amplia infraestructura utilizando algunas de ellas los beneficios de residir cerca de las cuencas hídricas, no consideraron la ocupación temporal que la misma tiene de esa área. El reconocido sociólogo urbano Cristian Topalov en su libro La urbanización capitalista desarrolla con amplitud las consecuencias de la lógica de la ganancia en la utilización y extensión del negocio inmobiliario y las presiones y lobbys en la conformación del entramado urbano de las ciudades contemporáneas en favor de intereses privados.
Las preguntas de una precursora en las investigaciones de cuestiones urbanas Hilda Herzer en su libro Degradación y desastres urbanos de 1996, son emblemáticas y tienen una tremenda actualidad para que repensemos esa catástrofe llamada inundación: ¿Cómo se vinculan los desastres con la degradación ambiental urbana? ¿Qué actores sociales intervienen en los procesos de degradación y desastre? ¿Cómo se manifiestan las relaciones entre medio urbano y desastres en zonas centrales y periféricas de la ciudad?
Fuente: Tiempo Argentino, 07.04.13

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