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Posts Tagged ‘Madres de Plaza de Mayo’

CIUDAD DE BUENOS AIRES

Multitudinaria marcha

contra la represión en el Borda

Durante un acto frente a la Jefatura de Gobierno porteño, el titular de ATE-Capital, José Luis Matassa, exigió el “juicio político” a Mauricio Macri y la renuncia del ministro de Seguridad comunal, Guillermo Montenegro, responsable de la Policía Metropolitana que reprimió a pacientes y trabajadores del hospital neuropsiquiátrico de Barracas, quienes resistían la demolición de un taller para la construcción de oficinas del Ejecutivo comunal. “El centro cívico es la punta del iceberg del negocio inmobiliario”, denunció el gremialista ante miles de manifestantes de organizaciones gremiales, políticas y sociales.

“No pueden llevar adelante el negocio inmobiliario si no lo acompañan con la fuerza de la infantería que nos reprimió”, enfatizó Matassa, quien fue uno de los sindicalistas que estuvo en el Borda la mañana en que se desató la violencia de la Policía Metropolitana.

“Fue una represión que dejó 20 pacientes heridos, otras 60 personas lastimadas y ocho miembros de ATE-Capital detenidos”, enumeró y remarcó que tanto su gremio como las organizaciones que apoyan la demanda no permitirán que se concrete “el negocio inmobiliario que quieren hacer en el Borda y en (los hospitales) Ramos Mejía y Rawson”.

Varios gremios adhirieron a la movilización. Los docentes porteños pararon y los metrodelegados levantaron los molinetes hasta el mediodía. También, estuvieron presentes los gremios de prensa como Utpba y Argra; las Madres de Plaza de Mayo y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, entre otros dirigentes. “Más allá de los matices, contra la represión del gobierno de Macri todos juntos los trabajadores decimos basta de represión”, subrayó Matassa.

Fuente: Página 12, 01.05.13

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El Secretario de Derechos Humanos,

EDUARDO LUIS DUHALDE,

murió ayer, a los 72 años

Militante de la teoría y de la acción

Abogado, periodista, historiador, ensayista, Duhalde fue un incansable defensor de presos políticos durante las sucesivas dictaduras. En el exilio aglutinó las denuncias contra la dictadura.

– Por Laura Vales

A los 72 años, en una clínica porteña donde estaba internado desde el mes de febrero, murió Eduardo Luis Duhalde. Hace un mes y medio había tenido que ser operado de urgencia por un aneurisma en la aorta abdominal, en el Sanatorio de la Providencia, donde ayer falleció por una complicación sufrida tras la intervención quirúrgica. Está siendo velado en la sede de la Secretaría de Derechos Humanos, ubicada en 25 de Mayo 544, y será inhumado a las 12 horas de hoy en el cementerio de la Chacarita.

Duhalde fue abogado, periodista e historiador; también, por un período relativamente corto, ocupó el cargo de juez, y desde mayo de 2003 había pasado a ocupar, en el Poder Ejecutivo, el timón de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. “Estoy ligado a los derechos humanos desde que me recibí de abogado, en el ’61”, definió en una de las entrevistas que le hicieron en el 2003, al asumir.

Su biografía tuvo que ver con la historia de la militancia de los últimos 50 años, desde la resistencia de fines de los ’60 a las luchas por el juicio y castigo por los crímenes de la última dictadura.

Duhalde había entrado con sólo 16 años a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Su militancia más temprana estuvo vinculada con el peronismo de base. En los ’70, a medida que la represión de los gobiernos militares avanzaba hacia lo que sería el terrorismo de Estado, se convirtió en uno de los pocos abogados que se animaban a defender presos políticos.

Con su socio Rodolfo Ortega Peña estaban a cargo de la defensa de cerca de trescientos presos políticos cuando, en agosto de 1972, ocurrió la fuga de Trelew y el posterior fusilamiento de dieciséis prisioneros. Duhalde y Ortega Peña, junto con otros abogados, hicieron infructuosas gestiones contra reloj para salvarles la vida, por las que ellos mismos fueron detenidos y amenazados con ser fusilados. Aun así, lograron denunciar la masacre y aportar al proceso por el cual en mayo de 1973 el régimen de Lanusse debió entregar el gobierno.

Ortega Peña sería asesinado en 1974 en Buenos Aires por la Triple A y para Duhalde vendría el tiempo del exilio. La dictadura le incautó sus bienes. En España, Duhalde participó de la Comisión Argentina de Derechos Humanos (Cadhu), que recibía en el exterior denuncias sobre los secuestros y las desapariciones que ocurrían en el país. La Cadhu se ocupó de hacer conocer la situación argentina en los foros internacionales, difundiendo los testimonios de los sobrevivientes que habían conseguido escapar de los centros clandestinos de detención. En 1983, cuando la dictadura terminó, Duhalde publicó El Estado terrorista, un libro que fue el primero en analizar y sistematizar el funcionamiento del terrorismo de Estado, antes de la formación de la Conadep y la redacción del Nunca Más.

De regreso a Buenos Aires dirigió el diario Sur. Duhalde siempre habló bien de aquella experiencia y les decía a los periodistas que lo entrevistaban que alguna vez iba a volver a dirigir un diario.

Como juez, a finales de los ’90, estuvo al frente del primer juicio oral contra un funcionario acusado de corrupción, el caso del ex titular del Concejo Deliberante porteño José Manuel Pico. El ex concejal había armado una red de tráfico de influencias por la cual habilitaban la construcción de edificios en zonas sin autorización, con lo que habían perjudicado a cientos de personas que se quedaron sin casa ni ahorros. Duhalde era camarista de los Tribunales Orales en lo Criminal de la Capital Federal, tribunal que dictó la primera condena de su tipo.

En el 2003 renunció a su cargo en la Justicia para dedicarse a acompañar la candidatura de Néstor Kirchner, que tras asumir la presidencia lo designó secretario de Derechos Humanos. Desde allí, Duhalde trabajaría por la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida, y más tarde sería uno de los impulsores de los juicios contra los represores. La secretaría actúa como querellante en muchas de las causas abiertas y el propio Duhalde fue personalmente testigo en el primer juicio a Luciano Benjamín Menéndez, jefe del Primer Cuerpo de Ejército durante la dictadura. Antes de que se abriera la posibilidad de los juicios en el país, había testificado en el juicio de Roma, convencido de la necesidad de una Justicia universal.

Ayer, cuando se conoció la noticia de su muerte, figuras de los organismos de derechos humanos y del ámbito político hablaron de su pérdida y, por sobre todo, reconocieron su aporte a la construcción del Estado de Derecho. Desde Abuelas de Plaza de Mayo despidieron “con mucha tristeza” a Duhalde y recordaron que él “siempre contribuyó solidariamente a la búsqueda de nuestros nietos”. También en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que preside Hebe de Bonafini, hablaron de un profundo dolor: “El compañero peleó por su vida durante muchos días, como él sabía hacerlo desde que decidió ser abogado de los presos políticos en los momentos más difíciles de la vida política argentina”.

Fuente: Página 12, 04.04.12

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“Los poderosos nunca pagan lo que hacen”

“Compañeras, creo que ayer y hoy son dos días muy tristes. Y seguirán siendo tristes para todos. No es un simple accidente de tren. Es algo que tiene que ver mucho más allá, que tiene que ver con nuestras clases sociales. 

Los poderosos nunca pagan por lo que hacen. Y siempre las muertes son nuestras. Los pobres y los trabajadores. Ellos no viajan en tren, ellos viajan en sus grandes autos.

Otra vez le quieren echar la culpa al trabajador. Perón decía que los hombres son buenos, pero sí se los vigila son mejores. Yo le pido a la Señora Presidenta que vigile un poco más a los hombres que tendrían que pensar un poco más en esta Patria y en este país. Lo que dijo Schiavi es una vergüenza. Yo no se si podrá dormir tranquilo, si se podrá mirar en el espejo, al haber dicho que si fuera un día de fiesta hubiera habido menos muerte porque viajaba menos gente. La gente viaja cuando trabaja, cuando tiene que ir y venir de su trabajo, de su empleo, de su estudio, de su casa. Y vuelta otra vez, 600 heridos, 50 muertos. Todos de los nuestros, ninguno de los poderosos. Ellos no viajan en tren.

Cuando Menem regaló los trenes, todos los que hablan ahora no dijeron nada, porque de todo era ‘deme dos’. Compro dos, un dólar igual a un peso, un peso igual a un dólar. Entonces se callaron, entonces son cómplices, que ahora no hablen, que no digan nada porque ahora no tienen derecho a hablar. Y la verdad que Schiavi me da vergüenza. Verguenza ajena que un funcionario sea tan pelotudo.

Y otra vez los muertos nuestros, y otra vez los trabajadores. Impresionante y bárbaro el trabajo de los médicos, de los bomberos, de la policía, del SAME, de los helicópteros. Y de la gente y de los médicos que vinieron de su casa, que no correspondían a ningún hospital, pero que se pusieron el delantal, los enfermeros y vinieron a socorrer. De ellos tenemos que estar orgullosos porque los socorrieron a tiempo, y a veces se salva la vida por un minuto, por dos minutos. A ellos los felicitamos. A ellos les mandamos un abrazo desde aquí. Y un abrazo también a todas las familias.

Cuando ayer veía a las madres pedir por la televisión mostrando tímidamente las fotos de los hijos, empecé a acordarme de los primeros días, cuando secuestraban a nuestros hijos que no teníamos a donde ir, a donde mostrar la foto, que nadie nos abría las puertas y no sabíamos donde estaban, ni que les había pasado, ni cual era su destino. Y sufrí con ellas, y todavía hoy hay muchas madres que no saben, hay más de 100 que no están identificados. Y las madres y los padres corren de un lugar al otro con esa desesperación del no saber.

Nosotras seguimos sin saber, pero sí supimos qué hacer, cómo movilizarnos, en que creer y cómo sentirlos vivos en todo lo que hacemos. A ellos les va a ser muy difícil porque ellos no murieron por la revolución, ellos murieron por ir a trabajar, por creer en este proyecto. Tal vez alguno sí creería en la revolución. Pero la verdad es que me dan vergüenza los funcionarios, me da vergüenza Jaime, me da vergüenza Schiavi. Me da vergüenza que todavía tengamos que pelear para que los ferrocarriles sean nuestros. ¿Cuándo van a ser nuestros? Si se les da tres millones como decían hoy o ayer, tres millones por día, ¿qué hacen con esa plata? ¿Por qué no están arreglados? ¿Por qué no tenían frenos? No le podemos echar la cu lpa al pibe que manejaba el tren. No, él no tiene la culpa de nada, él hizo lo que le parecía, él también casi pierde la vida.

Así que con mucha tristeza y con mucho dolor y con mucha angustia, porque no hubiera querido hacer este discurso hoy. Tal vez a la Presidenta no le guste, no se que pensará ella y qué mal se habrá sentido porque ella con mucho criterio suspendió todo, suspendió la fiesta que iba a haber del corso del sábado y el domingo. Y me parece muy bien porque nadie quedó con ganas de salir a cantar, de salir a bailar cuando hay tanta gente que está sufriendo quien sabe por cuántos días.

Por eso hoy en la Plaza no cantamos, ninguno quiso cantar, nos pareció bien. La Plaza en silencio tiene también mucha fuerza. Desde aquí, desde la Plaza les mandamos a todos los familiares, las madres, los padres, las esposas, los esposos, los hijos, las hijas, un abrazo grande que es lo único que les podemos mandar. Y les decimos que los comprendemos porque nosotros tuvimos la desgracia de perder a nuestros hijos y que nadie nos abriera las puertas y no teníamos un lugar donde mostrar su foto. La teníamos que llevar apretada contra nuestro corazón, encerradas en nuestras carteras, golpeando cuarteles, golpeando comisarías, golpeando iglesias. Y nadie nos abría las puertas. Por eso murieron 30.000, por eso dieron la vida 30.000, porque la sociedad civil se hizo cómplice. Muchas gracias. Hasta el jueves que viene.”

 Fuente: Cronológicos -Periódico digital, 24.02.12

http://cronologicosdigital.com.ar/?p=26174

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El relato de Videla

– Por Luis Bruschtein

Como se dice ahora: el “relato” de Videla es muy parecido a otros que se expresaban con mucha fuerza cuando se fueron los militares, con algunos agregados, en este último caso, derivados de la derrota en Malvinas. Videla es contemplativo con Alfonsín (aunque no puede evitar que se le note el disgusto) y con Menem (al que verdaderamente valora). Pero es furiosamente antikirchnerista. Todo dicho desde un discurso que trata de ubicarse bajo un paraguas republicano. Se define a sí mismo como un defensor de la República.

Uno se pregunta la razón de que haya tanta coincidencia entre esos relatos políticos de la salida de la dictadura. Y la respuesta es evidente: son relatos donde puede convivir lo “democrático” junto a lo “golpista”. Y tampoco constituyen una novedad porque de ese tipo era el “relato democrático” predominante durante varias décadas en la historia argentina, donde esos parámetros, antagónicos en la realidad, podían coexistir. Era una coexistencia imposible, pero naturalizada. Así lo reconoce el mismo Videla cuando recuerda, casi sin darle importancia, la forma en que se daban los golpes militares en esos tiempos.

Tuvieron que pasar más de 20 años para que los asesinos, torturadores y violadores de la dictadura fueran juzgados y condenados. El tiempo de esa demora es el reloj de la democracia argentina. Ese pensamiento tan hipócrita expresado en el relato de Videla –y otros semejantes en ese aspecto– fue perdiendo relevancia recién cuando llegaron los juicios. En ese instante se conjugaron varios factores: la lucha histórica de los organismos de derechos humanos, la decisión política del kirchnerismo, el acompañamiento del Congreso y el laudo definitivo de la Corte. Finalmente los tribunales están haciendo el último tramo.

Por supuesto que el kirchnerismo tuvo un mérito importante. Pero antes de que el kirchnerismo llegara al poder, incluso antes del golpe de Estado, también hubo políticos que fueron minoría, que fueron disidentes, que fueron poco escuchados y que no tuvieron grandes espacios ni poder de decisión y que expresaban una vocación democrática genuina. Y había sectores de la sociedad que tampoco comulgaban con ese sentido común de conservador autoritario tan extendido durante tantos años. Uno prefiere ponerlo en ese lugar democrático a un Raúl Alfonsín que siempre había sido minoría en su partido. O al socialista Alfredo Bravo, prisionero, mientras otros socialistas, como Américo Ghioldi, expresaban su respaldo a la dictadura. O el demócrata progresista Ricardo Molinas, un hombre íntegro pero en soledad frente a la dirigencia oficial de su partido que también respaldaba a los militares. O un peronista como Héctor Cámpora, asilado en la Embajada de México.

Con esos antecedentes, pero sobre todo por el peso simbólico de las Madres de Plaza de Mayo y los demás organismos de derechos humanos y después de veinte años de recuperada la democracia, el kirchnerismo pudo completar un discurso que no admite esa coexistencia. El primer intento de Alfonsín fue fugaz y luego ese discurso se mantuvo en la calle, lejos del poder político. Hubo otra aproximación con la Alianza que, además de fugaz, nunca fue más allá de lo declarativo.

El odio de Videla contra el kirchnerismo es, en realidad, contra todos esos factores de una democracia que finalmente lo pudo ver como un reo despreciable, sin medias tintas, sin atenuantes ni ambigüedades. Lo que Videla percibe como venganza es la expresión más pura de la democracia. Como golpista autoritario nunca lo podrá entender, pero en una democracia, el golpista y jefe de un Estado terrorista sólo puede ser visto como un delincuente.

A partir de los juicios, esta mirada democrática es la que predomina, pero cada tanto aparece el viejo resabio. No hace mucho, Elisa Carrió coincidió con Videla y habló de que había venganza en vez de justicia. Es posible que muchos se horroricen ahora con estas declaraciones de Videla pero, cada tanto, algunas de estas frases se pueden escuchar todavía en boca de otros personajes.

Fuente: Página 12, 16.02.12

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CICLO CAFE CULTURA NACION

“LOS DERECHOS HUMANOS

UN DIALOGO ENTRE GENERACIONES”

Lunes 25 de julio – 17 hs.

Cabildo Histórico de Córdoba – Gratis

Tati Almeida

Integrante de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora

Moderadora: Karina Fleitas

Organizado junto con Carta Abierta Córdoba

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REPORTAJE A LA PRESIDENTA BRASILEÑA
ANTES DE SU VIAJE OFICIAL A BUENOS AIRES

 

“Dos presidentas mujeres

 

constituyen un hecho

 

para festejar”

 

Por Martín Granovsky

 

 

Antes de la visita a Buenos Aires que desplegará mañana, la primera salida al exterior desde que asumió, Dilma Rousseff definió a la Argentina como un socio de alcance regional, prometió abrir Brasil a proveedores argentinos y dijo que “los derechos humanos no son negociables”.

Desde Brasilia

De su primer mes de gobierno, que se cumplirá recién el martes, tiene un recuerdo bueno y uno malo. El bueno es el acto de asunción y que “los brasileños, tan afectuosos, te griten por la calle y te saluden como si fueran íntimos”. El malo es cuando, en Nova Friburgo, en las afueras de Río, se encontró con la desesperación de los familiares que habían perdido a algún pariente en los aluviones de barro que mataron a más de mil personas. A punto de viajar a Buenos Aires, la presidenta brasileña Dilma Rousseff explicó a tres periodistas argentinos qué quiere lograr con Cristina Fernández de Kirchner.

–Mi foco es el siguiente –dijo Dilma en una pequeña oficina del Planalto con vista a Brasilia–: una vez más, el gobierno brasileño asume con el gobierno argentino el compromiso de desarrollar una política conjunta y estratégica de desarrollo de la región. En nuestro caso pensamos que el desarrollo de Brasil debe beneficiar a la región entera.

Petróleo de a dos

El ejemplo que dio es un anuncio: “Vamos a encarar una estrategia muy fuerte para generar una política de proveedores del área del pré-sal”, las nuevas reservas petroleras que Brasil descubrió en los últimos años en profundidades de hasta siete mil metros en el Atlántico.

Rousseff historió que “hasta ahora tenemos una política que llamamos política de contenido nacional. Estamos pensando en una política de contenido regional, conjunta, con la Argentina. Estamos elaborando una agenda por la que la Argentina y Brasil, puesto que son países con grandes recursos alimentarios y también energéticos, puedan aumentar la agregación de valor y la generación de empleo en la región. Con la Argentina queremos una sociedad en el área de tecnología e innovación y una sociedad para el uso de tecnología nuclear con fines pacíficos”.

–¿Todo eso está en la agenda?

–Estoy dando un ejemplo de foco. Voy a subrayar la idea fundamental de una relación especial y estratégica con la Argentina. Dos presidentas mujeres constituyen un hecho para festejar, porque los dos mayores países del Cono Sur están dando una demostración de que sus sociedades evolucionaron en el sentido de superar el tradicional preconcepto que existía contra la mujer y en el sur del mundo. Y para mí también es bastante significativo que también en la misma región hayamos tenido ejemplos como la elección de un indio en Bolivia, de un metalúrgico antes de mí aquí, en Brasil. América latina está dando al mundo el ejemplo de que ciertos preconceptos, ciertas barreras económicas y sociales, están siendo superados. Esto representa una mayor democratización de nuestras sociedades y de nuestros países. La presencia de la mujer aquí abrirá también la posibilidad de que suceda lo mismo en otros países de América latina, como ocurrió con Michelle Bachelet en Chile.

–¿Qué tipo de contacto mantendrá con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?

–Quiero tener una relación extremadamente estrecha con la presidenta Kirchner. Y la quiero en primer lugar porque Brasil y la Argentina son países que tienen responsabilidades ante el conjunto de América latina, en el sentido de hacer que nuestra región tenga cada vez más presencia en el escenario internacional. Brasil y la Argentina pueden hacerlo, y lo harán de manera más eficaz en la medida en que nuestras economías se articulen de la manera más estrecha, se desarrollen y creen lazos en los que ambos pueblos ganen con esa cercanía en materia de desarrollo económico, de desarrollo tecnológico y de mejora de las condiciones de vida de los pueblos brasileños y argentino. Además de eso (Cristina y yo) tenemos una cercanía facilitada por el hecho de que somos mujeres que representan a las dos grandes economías de la región. Esa presencia de Brasil y la Argentina articulados con líderes que son mujeres también permitirá una presencia mayor en los órganos de articulación internacional. Vean el G-20. O el G-77, donde la Argentina asumió el liderazgo. Ya viví varias experiencias (multilaterales). Destaco una: la reunión del clima. El hecho de que, en el G-77, la Argentina tenga esa posición de liderazgo, facilitará también la defensa de los intereses de los países del Sur. En la reunión del clima en Copenhague, Dinamarca, no teníamos presencia. Tener presencia significa, hoy, que se expresará de una forma más efectiva una parte de la visión sobre el desarrollo sustentable que impera en esta región.

Unasur, Mercosur

Consultada sobre si Brasil ya tiene criterio formado sobre el reemplazo de Néstor Kirchner en la secretaría general de la Unión Sudamericana de Naciones, Unasur, Dilma dijo que los criterios son dos: rotación (lo dijo en su original portugués, “rodizio”) y mesa redonda, “donde no hay nadie en la punta”. De nombres, nada.

–También para Unasur es muy importante esa relación entre Brasil y la Argentina –opinó la presidenta–. Le voy a dar continuidad y voy a profundizar el compromiso brasileño, que asumimos de modo muy firme ya desde el gobierno de Lula. El destino de Brasil debe estar ligado y compartido con el resto de nuestra América, lo mismo que la mejora de las condiciones de vida de Brasil. Es un mundo globalizado. Dejó de ser básicamente un mundo con un polo o dos polos como máximo. Es un mundo más multilateral, y exige la formación de bloques regionales. Esa es la razón por la que, para mí, la relación con la Argentina es especial, estratégica. Por eso la Argentina es el primer país que visito. Es un país hermano de Brasil. No estoy desvalorizando a ningún otro. Pero hasta para los otros países es absolutamente importante que Brasil y la Argentina estén juntos. No es una relación de hegemonía la que Brasil y la Argentina se proponen en relación con el resto de América latina. Podemos liderar por nuestro tamaño y por nuestro nivel de desarrollo económico.

–¿Cómo funcionará la incorporación de Venezuela al Mercosur?

–Para nuestro bloque es muy importante que entren otros países porque cambia el nivel del Mercosur. Venezuela es un gran productor de petróleo y gas. Tiene mucho que ganar entrando al Mercosur, y nosotros con su presencia.

Devaluacionitis no

En toda la entrevista Rousseff enalteció la consolidación del poder regional dentro del multilateralismo creciente en el mundo.

–¿Cómo se planta Brasil frente a actores de primer nivel como los Estados Unidos o China en la discusión económica mundial?

–Es público y notorio que Brasil y la Argentina sufren –lo sufren todos los países emergentes– las consecuencias de la política de devaluación practicada por los países en cuestión, por los dos grandes países del mundo. Me parece que nuestra posición en el G-20 tendrá que ser cada vez más de reacción contra esas devaluaciones que siempre condujeron a situaciones complicadas en el mundo. Hablo de las llamadas “devaluaciones competitivas”. Yo devalúo para competir con vos. Esa política condujo a varias crisis económicas, y a disputas políticas y económicas. No es buena política ni para la Argentina, ni para Brasil ni para ningún país emergente. Deberían pensarlo los Estados Unidos, que detentan la moneda que es reserva de valor. Hoy Brasil tiene 288 mil millones de dólares en reservas. Para nosotros también es muy importante que no haya una pérdida de valor. Que pierda valor la moneda que es reserva de valor es una contradicción. A la vez, no podemos aceptar políticas de dumping, mecanismos de competencia inadecuados que no se basen en prácticas transparentes. Los países tienen que reaccionar ante eso. También sabemos que el proteccionismo, en el mundo, no lleva a nada bueno. Las pérdidas no terminan limitándose a aquel del cual uno se defiende sino que se desparraman por todo el sistema.

–En la Argentina hay mucha inquietud y preocupación por una devaluación del real. ¿Se puede afirmar que eso no pasará?

–En el mundo nadie puede afirmar eso. Pero nosotros conseguimos, en los últimos tiempos, mantener el dólar dentro de una banda de flotación de entre 1,6 y 1,7 reales por dólar. Por eso es que los organismos multilaterales son tan importantes para discutir ese tema en el que los países desarrollados deben asumir su responsabilidad.

Derechos humanos

Dilma Rousseff se pronunció en contra de la lapidación de la iraní Sakineh Mohammadi y mencionó varias veces la expresión “derechos humanos” en sus discursos.

–¿Qué traducción tendrán los derechos humanos en la política exterior brasileña?

–Hasta tuve una pequeña divergencia con Itamaraty. No voy a negociar derechos humanos, es decir que no haré concesiones en ese tema. Pero los derechos humanos no pueden limitarse a un país o a una región. Esa es una falacia. Tenemos que observar los derechos humanos en nuestro país y en todos los países. No se puede ver sólo la paja en el ojo del vecino porque, en el caso de los países desarrollados, ya tuvimos episodios terribles: Abu Ghraib, Guantánamo. Y también considero que apedrear a una mujer no es algo adecuado.

Tras mencionar la prisión que los Estados Unidos controlan en Irak y la que conservan en territorio cubano, ambas cuestionadas por violaciones a los derechos humanos, Dilma dijo que “tener una posición firme en derechos humanos no es simplemente levantar el dedo contra un país y señalar que ese país no los respeta”. Y agregó que, “como dice la Biblia, es bueno mirar la paja en nuestro ojo”.

–La lapidación es una forma de pena de muerte.

–Y yo estoy en contra. Pero no quiero que se usen los derechos humanos como instrumento político. No voy a defender a los que sean acusados y violen los derechos humanos, pero tampoco soy ingenua cuando se hace política con los derechos humanos.

–¿Qué opina de la situación en Cuba?

–Con la liberación de prisioneros, Cuba dio un paso adelante en derechos humanos. Pero hay que respetar los tiempos de ellos. La política se hace en condiciones de determinada temporalidad. Visto en el tiempo, en Cuba hay un proceso de transformación.

Los miserables

Fiel a los dos verbos que repite en relación con los ocho años de Lula, continuar y profundizar, dijo la presidenta que en Brasil “todavía tenemos unos 15 millones de miserables. Hay que enfrentar ese problema sin permitir que caiga el nivel de vida de los demás, de los que ascendieron a las clases medias. En los últimos ocho años se produjo una revolución. Conseguimos sacar de la pobreza y que llegaran a la clase media unos 37 o 38 millones de brasileños, si se consideran los datos, aún no totalmente cerrados, de 2010. Debemos continuar ese proceso de elevación del nivel de vida la población brasileña. Por lo tanto, debemos mantener, también, el nivel de crecimiento económico para garantizar empleo para todos los brasileños en condiciones de trabajar. No se trata sólo de transferir renta, como el programa Bolsa Familia, sino de generar millones de empleos. Sin eso, un país como Brasil no conseguirá hacer frente a los desafíos”.

En la entrevista, la presidenta brasileña prometió mejorar los sistemas de alerta y tenerlos en funcionamiento en un año más. “No se pueden evitar las lluvias, pero se puede prevenir la situación de los que viven en la orilla de un río”, dijo, y subrayó que “fueron 500 años de abandono de la población brasileña”. Ese abandono a que el Estado sometió a los brasileños hizo que cientos de miles fueran a vivir al fondo de un valle inundable, a un morro que se puede desmoronar o a una zona geológicamente peligrosa.

También admitió que podía llegar a revisar el sistema de gestión de aeropuertos, incluso incorporando formas de sociedad con empresas privadas, pero no endiosó ningún método. Incluso, consultada por el grado de apego de Brasil al cumplimiento de los contratos, fue sutil:

–Es fundamental cumplir los contratos para contar con un marco regulatorio estable. Había contratos con cuyos términos no estábamos de acuerdo, inclusive, pero los mantuvimos porque implicaba respetar la institucionalidad del país. Hoy muchos de esos contratos están venciendo y entonces los cambiamos. Después del vencimiento. Eso es lo más eficaz. A no ser que alguien quiera negociar… Cada país tiene sus problemas, sus condiciones históricas y sus explicaciones. En Brasil pasamos por un proceso. Nos llevó muchos años llegar a la madurez. Los países más estables del mundo, como el Reino Unido, cuando piensan que un contrato quedó desequilibrado contra el consumidor, económica y financieramente, llaman a una audiencia pública y cambian los términos del contrato. Lo hicieron con el sector eléctrico. Por eso digo que cada país tiene su proceso diferente de construcción de institucionalidad. La naturaleza de algunos sistemas puede llevar a que se alteren las condiciones del contrato. ¿Qué pasó en el Reino Unido con los contratos de energía eléctrica? Sacaron la conclusión de que la rentabilidad obtenida por los grandes productores de energía era excesiva. Demasiado lucro. ¿Qué hicieron? Cambiaron las condiciones establecidas por el contrato sobre cómo serían transferidas a los consumidores las ganancias obtenidas de la productividad. Llegaron a inventar un factor, llamado Factor X, para transferir esas ganancias hacia los consumidores. No me acuerdo de la fecha exacta, pero debe haber sido en la segunda mitad de los años ’90. El Reino Unido fue el gran introductor de las agencias regulatorias. Por eso no se pueden hacer lecturas lineales. Di el ejemplo del Reino Unido porque ellos son, digamos, el país de los órganos reguladores. La situación de Brasil es distinta. Cambiamos el sistema por ley –por ley se puede cambiar– y por ley concretamos una reforma del sector eléctrico. Cuando descubrimos el pré-sal, Brasil se regía por el sistema de concesión. Terminamos con ese sistema, porque era un absurdo. Decía el proyecto de ley: “De hoy en adelante, el petróleo que fue descubierto allá abajo es de la Unión (es federal), llegue donde llegue aquí arriba”. El sistema de concesión establecía que cuando el petróleo salía a la superficie pertenecía a quien lo había descubierto. Brasil está saliendo de un proceso perverso: con sus riquezas y su población, era uno de los países más desiguales del mundo.

/ / /Siguen dos notas relacionadas: La felicidad del asombro – Agenda

La felicidad del asombro

 Por Martín Granovsky

Luce relajada y contenta en sus oficinas del segundo piso del Palacio del Planalto, la Casa Rosada de Brasilia. Es cierto que todavía no cumplió un mes en el cargo. “Estoy en plena luna de miel”, confiesa. Y sonríe. Dilma Rousseff sonríe mucho durante la entrevista con periodistas argentinos de Página/12, La Nación y Clarín. Por caso, cuando relata que antes vivía “acá arriba”, en sus oficinas de la Jefatura de la Casa Civil de Lula, y ahora “acá abajo”, en el área presidencial. Vestida de saco esmeralda y pantalón azul, muestra un gesto atento cuando quiere que su explicación transmita justo lo que quiere transmitir, como si buscara eliminar medias tintas o malentendidos. En esos casos tiene una costumbre: toma su cadenita de oro y juega con el pequeño colgante que pende de ella. Es didáctica pero no doctoral. Cuando lanza un concepto abstracto o una formulación general, de inmediato la baja a tierra con dos palabras. “Un ejemplo”, anuncia, y lo da.

Seguramente esta Dilma Rousseff sea parecida, cuando ejerce la función, a la Dilma que en febrero del 2010 fue proclamada por el Cuarto Congreso del Partido de los Trabajadores como candidata a la presidencia para suceder a Luiz Inácio Lula da Silva. En esa época llevaba cinco años como jefa de la Casa Civil (una Jefatura de Gabinete que incluye la Legal y Técnica y el control de los servicios de inteligencia) y había desarrollado una experiencia previa como ministra de Energía.

La jefatura de la Casa Civil fue clave por la responsabilidad sobre el Programa de Aceleración del Crecimiento, PAC, un modo de hacer más eficaz la gestión de gobierno y a la vez coordinarla sobre la base de prioridades para que el monstruo del Estado federal no se tragase las iniciativas.

El área de energía marcó el momento en que Brasil descubrió las reservas de petróleo del pré-sal, yacimientos profundos en el Atlántico, a veces ubicados a siete mil metros de profundidad, debajo de gruesas capas de sal que pueden alcanzar los dos mil metros.

“Cuando yo quería que algo empezase y terminase se lo daba a Dilma”, elogiaba Lula, que llegó al Planalto después de ser líder metalúrgico, diputado estadual y federal, candidato a gobernador de San Pablo y tres veces candidato a la presidencia. En la charla con tres periodistas argentinos, Dilma dijo que “en el gobierno siempre corremos contra el tiempo, y en Brasil contra 500 años de abandono del pueblo brasileño”. Hablaba de los 500 años anteriores a la asunción de Lula, el 1º de enero de 2003.

La curiosidad de Rousseff (63, economista, separada, una nieta) es que la presidencia que ejerce desde el 1º de enero es el primer cargo electivo de su vida.

El mano a mano con la gestión transforma a los funcionarios. El mano a mano con el pueblo transforma a los políticos. En la primera dimensión lo más importante es ejecutar las prioridades mediante equipos que se van articulando en anillos. En la segunda, la del contacto popular, la clave es el rumbo, la eficacia para acercarse a los objetivos y un ida y vuelta constante de persuadir y escuchar.

Los políticos suelen mostrarse más seguros cuando tienen en sus manos las herramientas de la eficacia y, además, el ida y vuelta carga sus pilas. Y esa mayor seguridad les quita la dosis de soberbia o la distancia que puedan haber generado en la relación con el pueblo por su propia actitud de intelectualizar la forma de comunicarse.

La campaña electoral le aportó a Dilma la segunda dimensión de la que –casi– carecía. Y se nota. Por otra parte, el carisma de Lula tiene una ventaja y una desventaja para la sucesora. La desventaja es que ella carece de ese carisma increíble. La ventaja es que nadie espera que lo alcance. Es una rareza mundial, como la de Nelson Mandela. En todo caso la fuerza de Dilma será la que le den el rumbo y la eficacia. Con un agregado: sin venir, como Lula, de la sequía desesperante y el hambre del Nordeste, ella suena convincente cuando habla de miseria, pobreza o justicia social. La formación se le nota. Expone más rápido cuando el tema es la economía. La formación política también: los ojos le brillan cuando siente olor a polémica. Pero, aunque se divierta analíticamente con los conflictos, no parece el tipo de persona que se dejará enredar en ellos. Tampoco ideologiza los temas. Los toca sin eludirlos y al mismo tiempo evita el oportunismo de callar todo o comprar un falso sentido común: la ideología aparece, como punto de partida conceptual, cuando cree necesario discutir el marco regulatorio del petróleo o la energía eléctrica, cuando quiere dejar claro que para ella Cuba avanza en derechos humanos o cuando se alegra de la próxima entrada plena de Venezuela en el Mercosur.

Un ejemplo, como diría Dilma: en el reportaje que se publica en estas páginas dijo que nadie en el mundo es capaz de decir si Brasil no devaluará jamás. La respuesta podría ser titulada, en Brasil o en la Argentina, de este modo: “Dilma no descarta que Brasil devalúe”. Es intelectualmente una obviedad, porque nadie puede descartar algo que, en este mundo frágil, no controla del todo como la tasa de cambio. Pero la política concreta surge cuando refiere que Brasil realiza esfuerzos para mantener el dólar dentro de una banda de flotación.

Con la visita a la Argentina, primer paso de sus contactos en el exterior, habrá la chance de una evaluación pública. Y caerá otro prejuicio, el que decía que se encerraría en Brasil y no tendría la presencia internacional de Lula.

Es verdad que no podrá caminar sola por la calle, mirar librerías o recordar cuando vio a Astor Piazzolla en vivo. Pero tendrá la posibilidad de medir en su propia persona un fenómeno común a los bebés y a los presidentes. Cuando desarrollan nuevas capacidades se asombran de sí mismos. Después crecen gracias a la felicidad que les confiere su asombro. Dilma está pasando por esto desde que se mudó a mandar “acá abajo”, en la presidencia, ese lugar donde, dijo ella, “en última instancia las decisiones son de uno”.

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AGENDA

 
Dilma Rousseff se reunirá mañana a las 11.30 con Cristina Kirchner en la Casa Rosada. Luego se sumarán los cancilleres de ambos países, Héctor Timerman y Antonio Patriota. Paralelamente, los integrantes del gabinete de ambas delegaciones se presentarán formalmente ante sus contrapartes. Después de firmar una declaración conjunta y varios acuerdos bilaterales (sobre temas que van desde la cooperación social hasta biocombustibles), Dilma se reunirá en el Salón de los Científicos de Casa de Gobierno con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Finalizada la audiencia, Rousseff y Fernández darán una conferencia conjunta de prensa. La visita culminará con un almuerzo que la Presidenta ofrecerá a Dilma y su comitiva en el Palacio San Martín.
Fuente: Página 12, 30.01.11

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